miércoles, 22 de septiembre de 2010

Capítulo XIII - "Premio Nobel de Reggaeton"

Juan Esteban Aristizabal, también conocido como 'Juanes' convenció el pasado 21 de septiembre de 2010 a gran mayoría de los habitantes de la comuna 13 de Medellín a asistir a un denominado 'concierto por la paz'. El propósito era, a través de la música, generar un espacio de tolerancia, respeto y paz con el fin de que crear espacios de dialogo y convivencia entre sectores rivales que han desatado una guerra absurda, las últimas semanas.

Aunque nadie cuestiona la voluntad de Juanes por aportar soluciones al conflicto, creo que vale la pena cuestionar estas campañas y tomarlas con beneficio de inventario. No por que sea un viejo ácido y desconfiado, ni porque me crea capaz de desafiar los buenos oficios del hombre más bacán del mundo, sino por que lograr la paz en una sociedad tan poco cohesionada, requiere de un proceso bastante más complejo que poner a los habitantes de la comuna a bailar rock y reggaeton en medio de un concierto.

Un ejemplo: La paz entre los gobiernos de Colombia y Venezuela, ha venido dando muestras de mejoría -porque todo hay que decirlo- pero con el perdón de Juanes y sus fervorosos adherentes, el concierto de la frontera no fue la receta mágica de paz que puso en estado de acercamiento las insolubles posturas de los gobernantes. Se requirió tiempo, mediación, lobby, diplomacia y ceder en algunos puntos precisos.

De la misma forma, este último auspicioso acto liderado por Juanes para aportar al conflicto de las comunas en Medellín, tuvo un innecesario despliegue y cubrimiento mediático y es que justamente el problema es ese. Los medios no pueden seguir magnificando estos eventos, sacrificando la realidad que hoy, después del concierto, sigue rigiendo.

Los buenos oficios del artista para aportar a algo tan complejo como la paz y la armonía de una sociedad desbaratada, significa el comienzo del rompecabezas, mas no significa haber puesto la última ficha. Los medios y la sociedad deberían evitar caer en episodios de euforia desmedida afirmando que llegó la paz a la comuna 13 al son de rock y reggaeton. Menos aún, si en cada cable de noticias en el que aparecían imágenes del concierto por la paz, el público estaba en tremendo pogo*

Por un lado, conociendo los problemas que le trae a la sociedad colombiana sobredimensionar y magnificar detalles menores (reinados de belleza, hinchas que se hacen matar por el color de una camiseta, etc.) y por otro, sabiendo de antemano la indolencia con la que realmente asumimos hechos y situaciones inaceptables en cualquier sociedad ('falsos positivos', 'chuzadas', AIS) espero generar en el lector y en el consumidor de medios de información una opinión crítica, para que no proyecte en un sujeto que quiere aportar a la cohesión social desde las posibilidades que su medio ofrece, un Ghandi que no es.

Ruego a los medios para que no santifiquen los buenos oficios de estos personajes, me basta con que informen "veraz e imparcialmente" como afirman hacerlo. También espero que tipos como este, no actúen con falsa modestia aspirando al Nóbel de Paz, tema que ha llegado al absurdo de tener por candidata a Ingrid Betancourt recién liberada y a Barack Obama recién elegido. Si le van a dar un Nóbel a alguien por el concierto de la paz, J-Balvín merece el premio Nobel de Reggaeton.

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*Según el diccionario latinoamericano, pogo significa "moverse de forma brutal, dando vueltas, empujando y dando golpes sin querer dañar a nadie, divirtiéndose al pie del escenario en conciertos cuyo género generalmente es Punk, Hardcore o Rock"

martes, 31 de agosto de 2010

Serie de cuentos cortos - "Antonia Partió"

NOTA POR EL AUTOR:

Este es el primero de una serie de cuentos cortos que irán amenizando de tanto en tanto el blog. Mientras se me ocurre cómo dividir columnas de opinión y el nuevo experimento, convivirán simultáneamente bajo un mismo hogar.

En adelante, la serie de cuentos cortos vendrá acompañada al comienzo del texto de un link que al copiarlo y pegarlo en el explorador de internet, conducirá al lector a la página www.grooveshark.com que reproducirá automáticamente una canción -o lista de canciones, según lo extenso del cuento- sugerida para la lectura del cuento

Estas canciones son sugeridas por el autor como una forma de amenizar la lectura, buscando en la música un apoyo; recurso que habitualmente es utilizado en otros medios de expresión artística como el cine, el teatro o la opera, pero que hasta nuestros días, ha estado ausente en la lectura.

La lectura injustamente ha carecido de música y fondo. Yo me tomé la licencia y la tecnología para poner un velo musical de paisaje que facilitaría la exploración de los sentimientos mientras se lee.

Solo me queda aclarar que la idea es mía, nunca antes he visto que alguien la haya reclamado como suya y solo espero poder patentarla pronto. Agradezco su lectura y sus comentarios en este espacio de expresión y comunicación de las ideas.
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http://listen.grooveshark.com/#/s/Cheers+Darling/2CjKOa

Antonia Franco partió.

Un puñado de personas que permanecían en la estación se voltearon al oir un grito profundo, sentimental, casi desgarrador.

-Chauu, chauuuu, adiossssss. Chaoooo adios, chao chao cuidate mucho, chaooo, nos vemos en otra vida, ¡¡qué se yo!! adiossssss. Me vas a hacer tanta falta. Tan tarde te vine a querer. Adiosss, chauuu-

Aguantó tanto como el miserable valor de la hombría se lo permitió. Pasaron unos segundos después de correr unos metros y al cabo, rompió en llanto mientras jadeaba por el cansacio.

..su despedida era lo más parecido a las escenas de antaño, en que el tren de vapor inciaba cancinamente su marcha. Antonia aguardaba tensa y calma en el vagón del tren, ya instalada, con la mirada perdida en el horizonte tal vez, o tal vez su mirada estaba enlodada, enfocando al tonto que perseguía con ínfulas de héroe a su heroína. Ya era demasiado tarde, ella partía en un viaje sin retorno, un tiquete para uno, una fiesta en monólogo. Él, desesperado corrió, corrió y corrió un poco más, siguió corriendo mientras el tren en su inevitable marcha se lo permitió. Cuando la plataforma culminara, la carrilera seguiría abriéndose paso pero ya no habría suficiente campo para que él pudiera adorar la lejana cara de quien reclamó como suya una última vez...y fue así que Antonia partió.

FIN

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Este cuento representa una historia de la vida real hecha metáfora. Lo escribí cuando supe que una amiga se casaba. Me conmovió la historia. ¿Qué sentirían todos aquellos hombres que en silencio la amaban? En algo se parecería un momento semejante.
No la dejarían de amar en todo caso.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo XII - "Reflexiones sobre la embriaguez"

El abogado Fernando Abello pasó de vivir en un pseudo-anonimato a un pseudo-linchamiento mediático cuando tomó la decisión de conducir en estado de embriaguez el pasado viernes 20 de Agosto de 2010 y causar con ello un accidente en el que una persona murió y otras 4 resultaron heridas, una de ellas de consideración, que para este momento se debate entre la vida y la muerte.

A causa del tremendo estupor con que el país ha recibido la noticia, me parece importante llamar a la calma para reflexionar, antes de recaer en la volatilidad de la opinión eufórica, que como el viento y la vida: viene y se va. Me gustaría hacer una reflexión hacia tres intervinientes en este episodio: el victimario, los medios de comunicación y la sociedad.

El victimario: Nadie se atreve a negar, ni siquiera el mismo señor Abello, la irresponsabilidad que significa conducir embriagado. Con seguridad, el reproche debe transpasar las fronteras de una simple recusación moral y ética. La responsabilidad penal y civil del Sr. Abello está por decretarse con un final trágico, pues no solo arrebató la vida de una persona, seguro resultaron alterados los proyectos de vida de los afectados y de sus familiares y con ello, la sanción, independientemente de las proporciones en que se decrete, debe buscar ante todo la reparación de las víctimas, castigar el comportamiento mediante la retribución y busca resocializar al individuo, cosa que no deja de estar en un formato hipotético.

Los medios de comunicación: El cubrimiento y el despliegue que le han dado algunos medios a esta noticia también se hace acreedor de crítica. Siento que cada cable que cubre la noticia prende una llama que alimenta el rencor social e introduce la semilla de un disvalor espantoso como la cizaña. Para redondear, y como toda una primicia, viene circulando una nota que dió el señor Abello a un conocido medio. Al oirla me cuestiono si se trata de periodismo imparcial y objetivo, o si estamos en los fértiles terrenos del morbo y el pernicioso amarillismo que tanto cala en nuestra sociedad que no deja de aclamar irracionalmente -como con el polémico 'muro de la infamia'- por tener expuestos a sus culpables y así, comer del muerto.

A la sociedad: El origen de las dos reflexiones anteriores debe comenzar por la sociedad que, por un lado, parece estar conforme consumiendo estos despreciables contenidos que los medios de comunicación producen y por el otro, paradójicamente incita y luego juzga, patrocina y después condena furiosa, comportamientos como los del señor Abello. Ya había escrito alguna vez sobre lo hipócrita que es esta sociedad que sufre de un paralelismo en el que sentencia al que se emborracha y causa un accidente, y al tiempo alaba y reconoce el mérito del que más bebe, el que más aguanta, el que más levanta.

No creo que nos corresponda ahora afilar los dedos índices para señalar al señor Abello, no por que no merezca crítica, sino porque me parece más prudente hacer memoria, dejar de lado el aspécto hipócrita característico y antes de salir a condenar rabiosos, recordar si uno mismo, un amigo cercano, un familiar, o algún conocido no se tomó unos tragos y salió a manejar impunemente librándose de todo mal y llegando entero a casa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Para mi, la única diferencia entre lo que hizo Fernando Abello y lo que pasa con bastante frecuencia dentro de los círculos sociales en que nos desenvolvemos, fue el accidente en sí mismo. De resto las demás condiciones están dadas: alcohol, irresponsabilidad, manejo, temeridad, falta de previsión...etc.

Es momento de apagar las antorchas de la muchedumbre que protesta. Es momento de salir de ese estado de ficción en el que acusamos con clamor porque creemos que nada de esto nos puede pasar. Hay que dejar la ingenuidad y ser sensatos pues muchas veces hemos podido protagonizar un episodio parecido al del señor Abello. No es para escandalizarse, conozco a más de 10...y me incluyo entre ellos. ¿Usted no?

martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo XI - "De críticas, broncas y caldos"

Mauricio Laurens, el crítico de cine del periódico EL TIEMPO, recientemente enfiló un arsenal de críticas contra la reciente película de Cristopher Nolan "Inception" o "El Origen" Yo me permito utilizar mi espacio libre de los aditivos, químicos y endulzantes artificiales de la prensa, para criticar la crítica. La diferencia es que éste humilde servidor de las palabras no tiene degree alguno, carece de títulos que acrediten calidades especiales sobre la materia, no tiene en su Curriculum ninguna publicación al respecto. Es decir, tengo la credibilidad propia de un soldado razo, de un especimen común, de un mero y simple espectador y además: tengo mi propio blog.

El señor Laurens afirma que "Detrás de una pretenciosa factura tecnológica típica del último Hollywood, y de primarias proyecciones del subconsciente, brota una maraña fantasiosa de imágenes al servicio de una trama muy parecida a cualquier de las películas de James Bond..." y agrega más adelante "El Londinense Christopher Nolan ha sido sobrevalorado por cuanto se apoya en tecnologías de punta para exponer sus divagaciones criminales de tonalidades psicoanalíticas no muy profundas. Desde sus comienzos, Nolan suele recurrir a toques demenciales mientras explota, no explora, ciertos fenómenos mentales. Para la ocasión se esperaba algo menos espectacular y más íntimo"

Yo discrepo, y discrepo considerablemente de casi todas las afirmaciones que el señor Laurens publicó en su columna de El Tiempo, y más que discrepar de las afirmaciones, discrepo del tonito petulante y engreído con que se refiere a los rasgos ya característicos del director de cine Christopher Nolan, de quien me considero su fiel seguidor, y recientemente, su anónimo abogado de oficio en estas tierras lejanas.

El señor Laurens debe saber que Nolan no tiene una fijación psicológica con las enfermedades mentales. En definitiva, el que en sus películas se refiera constantemente a trastornos mentales o desórdenes psicológicos (En Dark Night, esquizofrenia y síndrome de doble personalidad; en Batman Begins, fobia a los murciélagos, en Insomnia, desorden del sueño, en Memento, pérdida de la memoria a corto plazo) sintetiza y garantiza un rasgo común en sus producciones, que no es más que una garantía para el televidente del sello propio de Nolan, de un estilo personal, y de una receta que le ha dado éxito, demasiado éxito, más éxito del que ha tenido el mismo Laurens, más éxito del que he tenido yo.

El señor Laurens olvida que los más reconocidos directores y guionistas también presentan rasgos habituales y características frecuentes. ¿Acaso Woody Allen no reincide en el humor negro y la reciente afición por Penelope Cruz y Scarlet Johansson interpretando sus roles protagónicos?; O será que desconoce el hecho de que Quentin Tarantino siempre cumple con un papel terciario en sus películas, en las que generalmente aparecen escenas con balacera, sangre y violencia, de la mano, casi siempre, de Uma Thurman y Samuel L. Jackson. Tampoco creo que el señor Laurens no haya captado aún que Martin Scorsese viene usando música de los Rolling Stones, más precisamente 'Gimme Shelter' en sus películas y que la historia generalmente comienza narrando la niñez del protagonista.

No solo ocurre en el cine. La literatura, la pintura, el teatro...ningún creador y ningún intérprete es ajeno a estos rasgos comunes y casi evidentes. Borges, Saramago, Rothko, Degas, Picasso, Roy Litchestein, Benedetti, todos van y vuelven a los mismos recursos: bailarinas, manchas, cubos, puntos, punticos, ciegos, sordos, mudos. Laurens me hace suspirar y perder la paciencia. Lo que él tanto aborrece de Christopher Nolan, a mi me sorprende. Para darle más caldo a quien no quiere, me gustaría recordarle al señor crítico que no sólo los desórdenes mentales son estampa del director londinense. Acude continuamente a la figura del flashback y flashforward. Utiliza constantemente técnicas narrativas no lineales en los diálogos. Sus películas casi siempre terminan con un monólogo de contenido filosófico que ayuda a desenredar la trama creada. Sus protagonistas usualmente terminan siendo traicionados por quienes fueron sus mentores...la lista está inconclusa y a Nolan le queda por presentar un Batman versión 2012, y para el infortunio del crítico, con el Di Caprio de Scorsese haciendo el papel del Acertijo.

Cuando Mauricio Laurens afirma que Nolan recurre a toques demenciales explotados y no explorados, me da la impresión que él se sienta en una sala de cine esperando un tratado de patologías de la mente y no una historia que lo entretenga. Más bien, me da la impresión que Mauricio Laurens le carga bronca al bueno de Nolan, que me ha dejado pensando cada vez que veo una de sus películas, que me entretiene, que me hace sentir que ver sus películas valen el tarro de palomitas más caro de América por no hablar de la tarifa de los parqueaderos.

En definitiva, el señor Mauricio Laurens con su columna, su petulancia y su falta de profundidad, le da la razón a la popular ley de murphy del cine: "toda película que carga a cuestas una mala reseña de los críticos, hay que ir a verla"

jueves, 29 de julio de 2010

Capítulo X - "La Excepción y la cena"

PREÁMBULO

Por razones que desfilan entre la casualidad, la fortuna y la falta de vergüenza, terminé recibiendo una invitación irresistible de parte de Osaki, el más posicionado restaurante de comida oriental en Bogotá. La invitación consistía en que ellos, entre sus gentilezas, ponían a la disposición de este humilde servidor y su acompañante 5 vinos Aliwen y 5 ejemplares de degustación de su menú, con el aliciente de que Carlos Concha, enólogo invitado de la casa proveedora, en persona, pasaría comentando anécdotas y curiosidades sobre el servicio de bebidas, y los gestores de las viandas harían lo mismo sobre el maridaje. Yo me sentaba, engullía, preguntaba y durante dos horas y media toqué el cielo de la gastronomía con las manos. Ah! Por cierto, a cambio y como irónica contraprestación, yo escribiría en mi blog sobre la experiencia con toda libertad. No me quedan dudas, podría ser denunciado por cometer una estafa. Justo o no: heme aquí.

"OSAKI Y UNA CENA MARINADA CON VINOS ALIWEN"

En nada se parecía a las tradicionales y lánguidas catas de vinos en las que un sujeto sobrenatural dueño de un paladar digno del olimpo dicta cátedra a un improvisado séquito de personas compuesto por dos sectores: uno compuesto por los desapercibidos y los desaliñados; y por otro lado, el de los eruditos y los sofisticados que habitualmente asisten a esta especie de disertación.

No había altares ni atriles para el supremo, de hecho no había supremo alguno, el salón lo componían los retribuidos y otros pocos suertudos que como yo asistieron por cortesía. Todos al mismo nivel y en la misma cubierta de los benefactores que comían y departían con todos. No alcanzaba a ser un festín medieval...tal vez sí, tal vez si era una "Cena Maridada". Con toda gracia le ajusta el título, casi de un sastre.

El orden de los platos era lo único preestablecido, lo demás lo decidía el comensal. Así fueron llegando, uno a uno los platos, y los vinos en complicidad liberados de la botella fueron a parar a las espaciosas copas para que se impregnaran de oxigeno y así liberaran todos los sabores que anduvieron represados dentro de la barrica de fino roble. Uno a uno fueron asomando los temas entre las mesas, eufóricos unos, susurrados y en secreto otros, discreción y carcajada, el tiempo consumía la velada.

Lo cierto es que los sentidos fueron cuidadosamente estimulados. Al tacto y al gusto les bastó descubrir dos sensaciones opuestas: aquella rugosa concentrada en 3 piezas de sushi relleno de palmito sellado que era cabalgado por una mayonesa de tartar de atún, salmón y tilapia con aguacate. La otra percepción era líquida, nadaba entre un caldo tailandés que incitaba al picante pero al tiempo fusionada con el perfume y el aroma dulce con sabor a tamarindo, lima y nampla.

Los vinos que acompañaron las entradas menearon en un sabor de menor rivalidad y contradicción, para mi eran vinos blancos, si acaso frescos, pero no podría descifrarlo bien. Cuando abordé al enólogo, disparó: "...Banana, pera, mermelada" mientras él hablaba, ya podía identificar los sabores. Yo parecía tonto y curioso, él, rubio y crespo, era sabio y no presumía.

Luego los fuertes: Pad Thai de fideos acompañados con pollo y camarón, dulce y ácido al tiempo. Mis sentidos confundidos otra vez. Lomo en salsa de curry rojo, "ligeramente picante" decía el menú. Servido en una vasija para compartir, acompañado de arroz jazmín y una baguette pequeña. Esta vez, seguro se tomaron una licencia de más y mezclaron el tradicional sabor de Camboya con un ícono francés por excelencia.

Tantos sabores dominantes eran dignos de un vino con más cuerpo, esta vez un tinto de carácter, como el hijo varón de una familia numerosa. Esta vez si son mis palabras, alguna enseñanza en mi percepción dejó el señor Concha. Primero un Syrah bastante astringente y seco pero lo salpicaban sabores que recuerdan frutos maduros. Luego un Cabernet Merlot, más terso, caprichoso pero menos imponente, apenas acompaña y cede el protagonismo al lomo fino que se deja fraccionar por el tenedor.

Culminan las horas y para el final, Osaki echa mano de un clásico, un brownie pero aclaro, no cualquier brownie, no, un señor brownie, un brownie que merece el respeto que merecen los más ancianos. Lo rodea un borde crujiente y en las entrañas es cremoso, 'efervesce' dentro de la boca. El helado de vainilla que se derrite en su lomo apenas está adobado por una hoja de menta. No necesité de un vino, quien me acompañaba, al frente mío, era lo suficientemente dulce...


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Sólo me queda agradecer al gestor de esta invitación...Gracias!

miércoles, 21 de julio de 2010

Capítulo IX - "Mensaje subliminal"



(El autor recomienda al lector que, previa a la degustación de esta entrada, observe el video que antecede este mensaje para optimizar el provecho del escrito)

Mientras los colombianos recuerdan y celebran tiempos de independencia, me permito hacer una pausa para rebelarme en contra de los nuevos anuncios publicitarios en los cuales la DIAN afirma entre ironía y gracia que “…en la DIAN sabemos mucho de ti”. El fondo del mensaje asusta tanto como el método subliminal en el que es presentado.

La técnica ya estaba inventada en la Guatemala de Jacobo Arbenz donde una tenebrosa frase que se hacía oír por la radio preguntaba: ¿Sabe usted dónde están sus hijos ahora?, y se repitió en tiempos del estatuto de seguridad en el gobierno de Turbay Ayala. Entonces y ahora, el propósito es el mismo, asustar. El lema ha calado hasta el que en épocas aciagas se leía en zonas de dominio paramilitar: “Los niños buenos se acuestan temprano, los malos los acostamos nosotros”. El interrogante de la radio tuvo respuesta.

La campaña publicitaria de la DIAN tiene estampa de película de terror; claro que en este caso no hablamos del terror gráfico y explícito, sino del psicológico que ataca los pensamientos. Lo digo porque los anuncios dejan un sinsabor extraño. La primera vez que lo vi me reí tímidamente, después de pensarlo un poco me dieron escalofríos. Ahora mis pensamientos ordenan indignación.

Alfred Hitchcock, por ejemplo, fue más leal, nunca disfrazó sus producciones de terror y jugaba limpio. La audiencia siempre supo que los pájaros romperían la cabina de teléfono, que la sombra del cuchillo proyectado en la cortina de la ducha ya delataba el crimen, y al cabo, la aguda canción de fondo, ayudaba a preparar el golpe. En cambio, en estas piezas de la DIAN el mensaje de fondo viene empacado en un inofensivo de cuna, casi tierno; los protagonistas son jóvenes de buen semblante, el tono del narrador es conciliador, casi paternal. De repente, gancho izquierdo a la mandíbula y knock out técnico: "En la DIAN sabemos muchas cosas de ti..."

Este conjunto de comerciales que abanderan la nueva campaña publicitaria no solo son de mal gusto, la época de los anuncios subliminales en las canciones del Rock -n- Roll, por ejemplo, también pasó de moda. También pasó de moda el modelo de Estado policivo-intervencionista que enviaba mensajes de prevención atemorizando a los habitantes del territorio. Me gustaría que el "original" sujeto al que se le ocurrió la idea le diera la cara al país y contara en qué momento la DIAN dejó la onda 'hippie' en que pregonaba que la alegría estaba exenta de IVA, que la vida no era ganancia ocasional, que ser niño no generaba retención en la fuente...etc., y pasó a amedrentar a los contribuyentes, escondiéndose entre canciones de cuna y risas hipócritas.

Lo grave es que al igual que en épocas del graffiti paramilitar y las cuñas de radio reseñadas, éste mensaje implícito, subliminal y mal intencionado cumple su propósito: a la DIAN hay que temerle. Al fin y al cabo, Al Capone después de años encabezando la mafia sólo terminó preso por evasión de impuestos.

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ALEJANDRO MEJÍA ORTIZ

martes, 13 de julio de 2010

Capítulo VIII - "Enfermedades simbólicas"

Ingrid Betancourt volvió a hacerla...ahora recuerdo las palabras que me dijo alguien cuando se conoció la noticia de su liberación y empezó la frenética euforia que nos caracteriza : "Esa señora siempre ha estado loca", pues bien...volvió a hacerla.

El colombiano es una persona que según los abuelos no come cuento, pero más o menos desde el año 94 vengo dándome cuenta de que aunque esto es cierto, cuando la gente disfraza sus intenciones en frasecillas inocentes, caemos despatarrados. En 5 minutos hice un pequeño inventario: "Todo pasó a mis espaldas...", "Agro Ingreso Seguro es un programa confiable", "El Gobierno venezolano no refugia terroristas", y esta nueva perla: "Es una suma simbólica"

Ingrid Betancourt ahora se ha subido al tren de los malos hábitos poniendo como escudo y justificación de su solicitud de conciliación simbólica a los familiares de secuestrados y ex secuestrados, argumentando que lo que busca la inofensiva cuantía es sentar un precedente.

Lo que muchos no saben es que la conciliación previa, tal como lo hace Ingrid es el requisito previo para que cualquier ciudadano interponga una demanda contra el Estado, o sea que fallida o lograda, una vez se firme el acta de conciliación hay vía libre formal para interponer la demanda contra el Estado. Ya veremos que irá a decir cuando eso pase, quien sabe, si esta vez al ser entrevistada salga de fondo el Taj-Mahal, o las pirámides de Egipto.

A mi juicio, si ella buscara una reparación simbólica podría solicitar que se le pague como indemnización $4.000 Bolívares ($1000 pesos colombianos) o una obra de teatro en la que se personifique a Manuel Marulanda interpretado por Carlos Calero -o Pirry, que ahora sale en todo- pidiendo perdón públicamente. De hecho si quiere ser realmente reparada, debería pedir que el Estado actúe coercitivamente y la emancipen respecto de su señora madre, doña Yolanda, que siendo sensatos, debe ser la que está detrás de todo esto. Pero no, $15.500m son apenas simbólicos.

Si yo como ciudadano al que le suelen importar un pito estas cosas me siento indignado, no quiero pensar lo que deben sentir los familiares de los verdaderos héroes que han dejado literalmente las extremidades en los campos de guerra, luchando por los desconocidos, por las causas de una masa amorfa a la que llaman patria, abandonados en los improvisados puestos de comando, cargando 10 cartuchos de pistolas de agua 9mm, luchando contra mercenarios que les lanzan pipetas de gas a discreción..

A estos pocos héroes que han podido regresar a la libertad, les bastó con su condecoración, caminaron con el pecho inflado a través de un sendero de honor hecho por sus colegas, mientras eufóricamente aplaudían al verlos desfilar, mirándolos con un orgullo que empujaba las lágrimas por las mejillas: eso sí es simbólico. En cambio Ingrid, libre del cautiverio, echó a su marido, se hizo un tatuaje, se fue a vivir a Paris, y ahora habla más sollado. Ah y está pidiendo $15.500m simbólicos.

Al final de la entrevista que le hizo Darío Arizmendi, afirmó estar arrepentida. Yo creo que nunca calculó la dimensión de lo que pretendía, menos aún pudo imaginar la cascada de críticas y furor con que la ciudadanía tomó el chistecito simbólico. Su caso, como pocas veces ocurre, es un caso en el que Estado no tiene responsabilidad, su culpa directa está cantada y como nunca ocurre, hay prueba escrita de ello.

Mientras yo trato de entender su causa, solo me resta creer que simbólicamente sufre de una nueva enfermedad: bipolarismo esquizofrénico del mal de alzheimer grado III. Y me la juego: Ingrid no solo va a perder la demanda...ya perdió con el componente humano de este país. La gente.