Mauricio Laurens, el crítico de cine del periódico EL TIEMPO, recientemente enfiló un arsenal de críticas contra la reciente película de Cristopher Nolan "Inception" o "El Origen" Yo me permito utilizar mi espacio libre de los aditivos, químicos y endulzantes artificiales de la prensa, para criticar la crítica. La diferencia es que éste humilde servidor de las palabras no tiene degree alguno, carece de títulos que acrediten calidades especiales sobre la materia, no tiene en su Curriculum ninguna publicación al respecto. Es decir, tengo la credibilidad propia de un soldado razo, de un especimen común, de un mero y simple espectador y además: tengo mi propio blog.
El señor Laurens afirma que "Detrás de una pretenciosa factura tecnológica típica del último Hollywood, y de primarias proyecciones del subconsciente, brota una maraña fantasiosa de imágenes al servicio de una trama muy parecida a cualquier de las películas de James Bond..." y agrega más adelante "El Londinense Christopher Nolan ha sido sobrevalorado por cuanto se apoya en tecnologías de punta para exponer sus divagaciones criminales de tonalidades psicoanalíticas no muy profundas. Desde sus comienzos, Nolan suele recurrir a toques demenciales mientras explota, no explora, ciertos fenómenos mentales. Para la ocasión se esperaba algo menos espectacular y más íntimo"
Yo discrepo, y discrepo considerablemente de casi todas las afirmaciones que el señor Laurens publicó en su columna de El Tiempo, y más que discrepar de las afirmaciones, discrepo del tonito petulante y engreído con que se refiere a los rasgos ya característicos del director de cine Christopher Nolan, de quien me considero su fiel seguidor, y recientemente, su anónimo abogado de oficio en estas tierras lejanas.
El señor Laurens debe saber que Nolan no tiene una fijación psicológica con las enfermedades mentales. En definitiva, el que en sus películas se refiera constantemente a trastornos mentales o desórdenes psicológicos (En Dark Night, esquizofrenia y síndrome de doble personalidad; en Batman Begins, fobia a los murciélagos, en Insomnia, desorden del sueño, en Memento, pérdida de la memoria a corto plazo) sintetiza y garantiza un rasgo común en sus producciones, que no es más que una garantía para el televidente del sello propio de Nolan, de un estilo personal, y de una receta que le ha dado éxito, demasiado éxito, más éxito del que ha tenido el mismo Laurens, más éxito del que he tenido yo.
El señor Laurens olvida que los más reconocidos directores y guionistas también presentan rasgos habituales y características frecuentes. ¿Acaso Woody Allen no reincide en el humor negro y la reciente afición por Penelope Cruz y Scarlet Johansson interpretando sus roles protagónicos?; O será que desconoce el hecho de que Quentin Tarantino siempre cumple con un papel terciario en sus películas, en las que generalmente aparecen escenas con balacera, sangre y violencia, de la mano, casi siempre, de Uma Thurman y Samuel L. Jackson. Tampoco creo que el señor Laurens no haya captado aún que Martin Scorsese viene usando música de los Rolling Stones, más precisamente 'Gimme Shelter' en sus películas y que la historia generalmente comienza narrando la niñez del protagonista.
No solo ocurre en el cine. La literatura, la pintura, el teatro...ningún creador y ningún intérprete es ajeno a estos rasgos comunes y casi evidentes. Borges, Saramago, Rothko, Degas, Picasso, Roy Litchestein, Benedetti, todos van y vuelven a los mismos recursos: bailarinas, manchas, cubos, puntos, punticos, ciegos, sordos, mudos. Laurens me hace suspirar y perder la paciencia. Lo que él tanto aborrece de Christopher Nolan, a mi me sorprende. Para darle más caldo a quien no quiere, me gustaría recordarle al señor crítico que no sólo los desórdenes mentales son estampa del director londinense. Acude continuamente a la figura del flashback y flashforward. Utiliza constantemente técnicas narrativas no lineales en los diálogos. Sus películas casi siempre terminan con un monólogo de contenido filosófico que ayuda a desenredar la trama creada. Sus protagonistas usualmente terminan siendo traicionados por quienes fueron sus mentores...la lista está inconclusa y a Nolan le queda por presentar un Batman versión 2012, y para el infortunio del crítico, con el Di Caprio de Scorsese haciendo el papel del Acertijo.
Cuando Mauricio Laurens afirma que Nolan recurre a toques demenciales explotados y no explorados, me da la impresión que él se sienta en una sala de cine esperando un tratado de patologías de la mente y no una historia que lo entretenga. Más bien, me da la impresión que Mauricio Laurens le carga bronca al bueno de Nolan, que me ha dejado pensando cada vez que veo una de sus películas, que me entretiene, que me hace sentir que ver sus películas valen el tarro de palomitas más caro de América por no hablar de la tarifa de los parqueaderos.
En definitiva, el señor Mauricio Laurens con su columna, su petulancia y su falta de profundidad, le da la razón a la popular ley de murphy del cine: "toda película que carga a cuestas una mala reseña de los críticos, hay que ir a verla"
No podía estar más de acuerdo con ud. Todas sus películas están llenas de preguntas tanto personales como sociales! a mi me jodió la cabeza! como lo ha hecho con todas las demás!
ResponderEliminar¿Las palomitas mas caras de América? siga con el buen trabajo
ResponderEliminarEscribo desde mi cuarto alejo, que es mi trinchera contra el desempleo y donde solo se oye el ruido de los aviones que pasan, del tele y a veces solo a veces el de tube 8. Creo que este Critico al que se refiere usted, NO entendio todos los niveles que bajo la pelicula y se confundio como la mitad de la sala de cine en la que estaba viendo esta buena produccion de Nolan en tu metrallo del alma....la gente empezo fue a criticar la pelicula o hacer burlas, pocos pusimos la atencion necesaria y pudimos bajar junto con los personajes al ultimo nivel de esta extraordianria pelicula.
ResponderEliminarA mi lo que más me hace suspirar y perder la paciencia es el constante resentimiento común detrás de las críticas locales a las películas de Hollywood. En particular, me ha sorprendido cómo la tecnología se ha vuelto la culpable de los más recientes éxitos del cine norteamericano en ojos de Laurens y sus parecidos. Por ejemplo, a Avatar se le criticó de forma similar en su momento. Además, es paradójico que muchas de las críticas (habladas y escritas), en realidad parecen esconder un profundo agrado por estas películas. Esto último es evidente, pues al fin y al cabo, la cantidad abrumadora de dinero y la avanzada tecnología detrás de las producciones de Hollywood provienen de los que vamos a cine y posteriormente criticamos.
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