El abogado Fernando Abello pasó de vivir en un pseudo-anonimato a un pseudo-linchamiento mediático cuando tomó la decisión de conducir en estado de embriaguez el pasado viernes 20 de Agosto de 2010 y causar con ello un accidente en el que una persona murió y otras 4 resultaron heridas, una de ellas de consideración, que para este momento se debate entre la vida y la muerte.
A causa del tremendo estupor con que el país ha recibido la noticia, me parece importante llamar a la calma para reflexionar, antes de recaer en la volatilidad de la opinión eufórica, que como el viento y la vida: viene y se va. Me gustaría hacer una reflexión hacia tres intervinientes en este episodio: el victimario, los medios de comunicación y la sociedad.
El victimario: Nadie se atreve a negar, ni siquiera el mismo señor Abello, la irresponsabilidad que significa conducir embriagado. Con seguridad, el reproche debe transpasar las fronteras de una simple recusación moral y ética. La responsabilidad penal y civil del Sr. Abello está por decretarse con un final trágico, pues no solo arrebató la vida de una persona, seguro resultaron alterados los proyectos de vida de los afectados y de sus familiares y con ello, la sanción, independientemente de las proporciones en que se decrete, debe buscar ante todo la reparación de las víctimas, castigar el comportamiento mediante la retribución y busca resocializar al individuo, cosa que no deja de estar en un formato hipotético.
Los medios de comunicación: El cubrimiento y el despliegue que le han dado algunos medios a esta noticia también se hace acreedor de crítica. Siento que cada cable que cubre la noticia prende una llama que alimenta el rencor social e introduce la semilla de un disvalor espantoso como la cizaña. Para redondear, y como toda una primicia, viene circulando una nota que dió el señor Abello a un conocido medio. Al oirla me cuestiono si se trata de periodismo imparcial y objetivo, o si estamos en los fértiles terrenos del morbo y el pernicioso amarillismo que tanto cala en nuestra sociedad que no deja de aclamar irracionalmente -como con el polémico 'muro de la infamia'- por tener expuestos a sus culpables y así, comer del muerto.
A la sociedad: El origen de las dos reflexiones anteriores debe comenzar por la sociedad que, por un lado, parece estar conforme consumiendo estos despreciables contenidos que los medios de comunicación producen y por el otro, paradójicamente incita y luego juzga, patrocina y después condena furiosa, comportamientos como los del señor Abello. Ya había escrito alguna vez sobre lo hipócrita que es esta sociedad que sufre de un paralelismo en el que sentencia al que se emborracha y causa un accidente, y al tiempo alaba y reconoce el mérito del que más bebe, el que más aguanta, el que más levanta.
No creo que nos corresponda ahora afilar los dedos índices para señalar al señor Abello, no por que no merezca crítica, sino porque me parece más prudente hacer memoria, dejar de lado el aspécto hipócrita característico y antes de salir a condenar rabiosos, recordar si uno mismo, un amigo cercano, un familiar, o algún conocido no se tomó unos tragos y salió a manejar impunemente librándose de todo mal y llegando entero a casa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Para mi, la única diferencia entre lo que hizo Fernando Abello y lo que pasa con bastante frecuencia dentro de los círculos sociales en que nos desenvolvemos, fue el accidente en sí mismo. De resto las demás condiciones están dadas: alcohol, irresponsabilidad, manejo, temeridad, falta de previsión...etc.
Es momento de apagar las antorchas de la muchedumbre que protesta. Es momento de salir de ese estado de ficción en el que acusamos con clamor porque creemos que nada de esto nos puede pasar. Hay que dejar la ingenuidad y ser sensatos pues muchas veces hemos podido protagonizar un episodio parecido al del señor Abello. No es para escandalizarse, conozco a más de 10...y me incluyo entre ellos. ¿Usted no?
Me parece que si es para escandalizarse. Me parece una paila y el hecho que personas cercanas a uno lo hagan no quiere decir que no sea tan paila, pero paila somos una paila de gente. Me encanta la palabra paila. Saludos.
ResponderEliminarFui Estrellado en 2003 por un borracho, pero he manejado borracho, ya no lo hago, pues prefiero gastarme en taxi 20 mil pesitos que correr el reisgo de matar a alguien o pagar mas de un millon en multas, patios y vueltas. Pocos pueden juzgar a este señor por lo que hizo, por que la gran mayoria lo hemos hecho. Solo la ley y los familiares de la victima que tambien quedaron heridos pueden hacerlo, los demas, por su parte, eviten coger el carro borrachos, cogan taxi!!!!o contraten un angggel.
ResponderEliminarAlejo, muy interesante reflexión.
ResponderEliminarLo de los medios de comunicación es algo que no puede discutirse, el morbo es parte de cultura colombiana y siempre lo será. A la gente le gusta consumir ese tipo de contenidos pero sobre todo es (somos) feliz (felices) criticando a los demás por cosas que nosotros hacemos y como usted dice salimos bien librados.
Yo hace mucho no lo hago, no lo hago por conciencia, no porque me pongan multas y se lleven el carro a los patios. Eso es lo de menos. Lo hago porque, por otras causas, aprendí a respetar la vida, y no solo la mía, sino la de los demás.
Sin duda alguna el comportamiento del señor Abello es inaceptable y debe ser rechazad tanto judicial como socialmente.
Creo que la enseñanza es reforzarnos el mensaje a quienes no conducimos bajo el efecto del alcohol, y claramente, para quienes si lo hacen es que la vida tiene un valor incalculable, tomarse unos tragos no le da derecho de poder atentar contra los demás. Emborráchese y auto-flagélese si quiere pero no se meta con los demás.
Como dijo alguien hace poco: "La vida es sagrada"
P.d: ¡Justifique el texto, me da cólera!