Ingrid Betancourt volvió a hacerla...ahora recuerdo las palabras que me dijo alguien cuando se conoció la noticia de su liberación y empezó la frenética euforia que nos caracteriza : "Esa señora siempre ha estado loca", pues bien...volvió a hacerla.
El colombiano es una persona que según los abuelos no come cuento, pero más o menos desde el año 94 vengo dándome cuenta de que aunque esto es cierto, cuando la gente disfraza sus intenciones en frasecillas inocentes, caemos despatarrados. En 5 minutos hice un pequeño inventario: "Todo pasó a mis espaldas...", "Agro Ingreso Seguro es un programa confiable", "El Gobierno venezolano no refugia terroristas", y esta nueva perla: "Es una suma simbólica"
Ingrid Betancourt ahora se ha subido al tren de los malos hábitos poniendo como escudo y justificación de su solicitud de conciliación simbólica a los familiares de secuestrados y ex secuestrados, argumentando que lo que busca la inofensiva cuantía es sentar un precedente.
Lo que muchos no saben es que la conciliación previa, tal como lo hace Ingrid es el requisito previo para que cualquier ciudadano interponga una demanda contra el Estado, o sea que fallida o lograda, una vez se firme el acta de conciliación hay vía libre formal para interponer la demanda contra el Estado. Ya veremos que irá a decir cuando eso pase, quien sabe, si esta vez al ser entrevistada salga de fondo el Taj-Mahal, o las pirámides de Egipto.
A mi juicio, si ella buscara una reparación simbólica podría solicitar que se le pague como indemnización $4.000 Bolívares ($1000 pesos colombianos) o una obra de teatro en la que se personifique a Manuel Marulanda interpretado por Carlos Calero -o Pirry, que ahora sale en todo- pidiendo perdón públicamente. De hecho si quiere ser realmente reparada, debería pedir que el Estado actúe coercitivamente y la emancipen respecto de su señora madre, doña Yolanda, que siendo sensatos, debe ser la que está detrás de todo esto. Pero no, $15.500m son apenas simbólicos.
Si yo como ciudadano al que le suelen importar un pito estas cosas me siento indignado, no quiero pensar lo que deben sentir los familiares de los verdaderos héroes que han dejado literalmente las extremidades en los campos de guerra, luchando por los desconocidos, por las causas de una masa amorfa a la que llaman patria, abandonados en los improvisados puestos de comando, cargando 10 cartuchos de pistolas de agua 9mm, luchando contra mercenarios que les lanzan pipetas de gas a discreción..
A estos pocos héroes que han podido regresar a la libertad, les bastó con su condecoración, caminaron con el pecho inflado a través de un sendero de honor hecho por sus colegas, mientras eufóricamente aplaudían al verlos desfilar, mirándolos con un orgullo que empujaba las lágrimas por las mejillas: eso sí es simbólico. En cambio Ingrid, libre del cautiverio, echó a su marido, se hizo un tatuaje, se fue a vivir a Paris, y ahora habla más sollado. Ah y está pidiendo $15.500m simbólicos.
Al final de la entrevista que le hizo Darío Arizmendi, afirmó estar arrepentida. Yo creo que nunca calculó la dimensión de lo que pretendía, menos aún pudo imaginar la cascada de críticas y furor con que la ciudadanía tomó el chistecito simbólico. Su caso, como pocas veces ocurre, es un caso en el que Estado no tiene responsabilidad, su culpa directa está cantada y como nunca ocurre, hay prueba escrita de ello.
Mientras yo trato de entender su causa, solo me resta creer que simbólicamente sufre de una nueva enfermedad: bipolarismo esquizofrénico del mal de alzheimer grado III. Y me la juego: Ingrid no solo va a perder la demanda...ya perdió con el componente humano de este país. La gente.
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