Después, cuando la promiscuidad del fútbol me llevó a comprender que el deporte se jugaba en todas las latitudes de la ciudad, del continente, y así progresivamente, entendí que lo que el profesor gritaba exaltado repitiéndolo de forma retumbante, repetitivo, como vuvuzela, era en verdad un principio pues ciertamente, en todo partido de fútbol que alguna vez jugué, alguien lo dijo, al menos una vez independientemente del idioma.
Lo anterior tiene respaldo del método científico pues tuve la fortuna de jugar fútbol no solo en Bogotá, también en San Andrés donde no jugué por una fractura de radio pero fui por primera vez parte del cuerpo técnico con 10 años de edad, en Orlando, Florida, en un partido donde de los 22 jugadores 3 eran colombianos y la única pelea a puño limpio del partido la protagonizaron un caleño y un costeño mientras yo veía la representación de nuestra patria con las ñatas ensangrentadas, en el Hyde Park de Londres, jugando un partido de fútbol improvisado al que me invitaron unos tipos ingleses que se batían la vida contra un equipo de gente de Pakistan a los que les olían las axilas como a líquido de batería.
Es decir, he podido probar el sabor del fútbol en distintos lugares y esos principios que nos inculcan como taladro son y serán los mismos:
"El balón NO PUEDE PICAAAR, QUÉ NO PIQUEEEE" -grita el central a su equipo cuando viene el saque de arco del contrario-
"mano y gol ES GOOOOL"
"AFUERAAAA, salgan todos del AREAAAA" -grita el arquero cuando la defensa despeja un ataque contrario-
"Ese gol no valeee, ESO ES GOL DE PALOMEROOO" -versión amateur del gol en offside-
"...nosotros tenemos ARQUERO MOVIBLEEE" -regla del futbol callejero en donde el arquero del equipo que tiene desventaja numérica puede salir de su área y jugar por donde se le venga en gana-
"...no me pregunte a mi, yo no soy el dueño del balón" -excusa que le daban a uno para no asumir responsabilidades cuando uno preguntaba si podía jugar-
"no puede jugar, estamos completos" -respuesta que le daba el dueño del balón, a pesar de que eran 7 contra 6-
Ahora bien, la defensa de Inglaterra parece que no entendió la mitad de esos principios cuando jugó contra Alemania el pasado domingo 27 de junio de 2010 en el estadio de Bloemfontein, y también parece que la terna arbitral de ese partido, encabezada por el señor Jorge Larrionda y especialmente el lineman Mauricio Espinosa, tiene una interpretación distinta del primer mandamiento del fútbol, de la ley dorada, del código de Hammurabi del balón. Sea invento de los chinos o de los aztecas, perfeccionado en el Reino Unido y hoy, en nuestros días: un gol es un maldito gol.
Las reglas de la International Board establecen que "Se habrá marcado un gol cuando el balón haya traspasado totalmente la línea de meta entre los postes y por debajo del travesaño, siempre que el equipo anotador no haya contravenido previamente las reglas de juego"
Larrionda y Espinosa tienen una versión más atinada a nuestros días: "Se habrá marcado un gol cuando el balón haya traspasado al menos 1 metro la línea de meta entre los postes y por debajo del travesaño, y adicionalmente sacuda con violencia la malla de tal forma que pueda ser visto por la línea visual del juez de línea y el juez central, a una distancia de al menos 100 metros de distancia, incluso en condiciones de nubosidad extrema o neblina intensa, y que sumado a lo anterior, el balón permanezca en el área de gol por al menos 10 segundos siendo necesario que el suceso pueda ser capturado por cámaras de precisión y de desplazamiento cuadro por cuadro" Esa es señoras y señores, la reinvención del gol.
...Yo de la señora reina de Inglaterra a los muy osados los declaro personas no gratas.
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Presento mis agradecimientos a Carlos Vanegas, su frase inspiró esta entrada.
Presento mis agradecimientos a Carlos Vanegas, su frase inspiró esta entrada.
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