lunes, 28 de marzo de 2011

Barack Obama y la Ola Verde

Si para marzo del 2011 algún curioso tiene dudas de qué hubiese pasado si el Partido Verde hubiera logrado coronar las elecciones presidenciales colombianas mediante su candidato Antanas Mockus, sería bueno mirar hacia el norte, hacia Estados Unidos, donde Barack Obama logró enfrentarse a la maquinaria política del Partido Republicano y alcanzar el poder. Su realidad se asemeja a lo que creo, sería un hipotético gobierno de Mockus.

Y es que al igual que la ola verde, la campaña de Obama generó una expectativa enorme en los estadounidenses y casi que en la población mundial. Los oí Hablar de fe. También hablaron de optimismo. Hablaron de cambio. A Obama le he oído varios discursos hipnóticos y sea dicho de paso, bastante elementales sobre el cambio de las costumbres americanas, sobre la corrección de los caminos trazados. Para mi nada ha cambiado.

Peor, me parece que Obama representa la decepción, que es más amarga que las malas costumbres. De las últimas uno está habituado y la indolencia produce una coraza fuerte. Pero el brusco cambio del optimismo a la decepción desconsuela, lo que duele más. En días pasados culminó la 'gira' del presidente Obama por Latinoamérica en la que visitó 3 países de los mas de 20 que componen ese universo. Que para empezar, me parece pretencioso llamar 'gira' a ese paseo dominical. Pero ¿Qué se puede destacar de su paso por estas tierras? Nada. Obama efervesció como lo hizo la ola verde, y solo dejó espuma, interrogantes y más de lo mismo.

No habló de pobreza, no habló de la lucha contra el tráfico de drogas. No se pronunció sobre la situación actual de los países del norte de África, todos convulsionados por las rebeliones ciudadanas. No habló sobre el rol de Estados Unidos en esas causas. Y para lo que nos concierne: tampoco habló sobre los TLC, sobre los planes de cooperación con sus aliados, ni tampoco habló sobre el gobierno de Venezuela que desequilibra la región con sus políticas armamentistas, tiránicas y con ánimos de perpetuidad: a lo Gadafi, a lo Mubarak.

Nuestro aliado estratégico (como se proclamó en el pasado discurso de la unión) nos ha colaborado con un sensacional número de magia. De sus mangas, inventó un problema de asesinatos a líderes sindicales para justificar la tardanza en la aprobación del TLC que poco tiene que ver con las relaciones comerciales, más cuando Estados Unidos sostiene tratados de libre comercio con gobiernos en donde los problemas democráticos, comprometen realmente la compatibilidad de los tratados. De su sombrero, redujo los fondos del Plan Colombia que materializa la efectiva cooperación del consumidor más grande de drogas del planeta, con uno de sus productores más representativos. De su varita mágica, prometió retirar las tropas de Irak y Afghanistan, mientras EEUU asume el liderazgo de la movilización de tropas a Libia para hacerle frente, a fuerza de munición y artillería, a la crisis del norte de África.

Barack Obama, con su efervescencia, con su inconsistencia, con su capacidad de hipnotizar, con su facilidad para vender el agua tibia como un invento moderno, tiene todas las credenciales para militar en el Partido Verde de Lucho, Peñalosa y Mockus (¿Y Uribe?). Bush el antecesor, en cambio, no se calló nada, fue coherente entre discursos y acciones. No es que lo defienda, pero aún habiendo sido más cafre que Obama, al menos fue un mejor 'amigo'.

2 comentarios:

  1. Qué tristeza, y lo peor es que es verdad. No dijo nada.

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  2. A mí no me gusta el partido verde y nunca he pensado en Mockus como la solución mágica a los problemas del país, como pareció verlo la gente de la ola verde el año pasado. Sin embargo, sí creo que el tipo es honesto y tiene ganas de hacer las cosas bien y si se patrasea o se enreda es precisamente por ese afàn de perfeccionismo y coherencia que muchas veces son inalcanzables para simples seres humanos.

    Obama, en cambio, siempre me ha parecido más falso que una moneda de cuero. Un tipo joven, atractivo y buen orador, pero de convicciones cero.

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