martes, 31 de agosto de 2010

Serie de cuentos cortos - "Antonia Partió"

NOTA POR EL AUTOR:

Este es el primero de una serie de cuentos cortos que irán amenizando de tanto en tanto el blog. Mientras se me ocurre cómo dividir columnas de opinión y el nuevo experimento, convivirán simultáneamente bajo un mismo hogar.

En adelante, la serie de cuentos cortos vendrá acompañada al comienzo del texto de un link que al copiarlo y pegarlo en el explorador de internet, conducirá al lector a la página www.grooveshark.com que reproducirá automáticamente una canción -o lista de canciones, según lo extenso del cuento- sugerida para la lectura del cuento

Estas canciones son sugeridas por el autor como una forma de amenizar la lectura, buscando en la música un apoyo; recurso que habitualmente es utilizado en otros medios de expresión artística como el cine, el teatro o la opera, pero que hasta nuestros días, ha estado ausente en la lectura.

La lectura injustamente ha carecido de música y fondo. Yo me tomé la licencia y la tecnología para poner un velo musical de paisaje que facilitaría la exploración de los sentimientos mientras se lee.

Solo me queda aclarar que la idea es mía, nunca antes he visto que alguien la haya reclamado como suya y solo espero poder patentarla pronto. Agradezco su lectura y sus comentarios en este espacio de expresión y comunicación de las ideas.
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http://listen.grooveshark.com/#/s/Cheers+Darling/2CjKOa

Antonia Franco partió.

Un puñado de personas que permanecían en la estación se voltearon al oir un grito profundo, sentimental, casi desgarrador.

-Chauu, chauuuu, adiossssss. Chaoooo adios, chao chao cuidate mucho, chaooo, nos vemos en otra vida, ¡¡qué se yo!! adiossssss. Me vas a hacer tanta falta. Tan tarde te vine a querer. Adiosss, chauuu-

Aguantó tanto como el miserable valor de la hombría se lo permitió. Pasaron unos segundos después de correr unos metros y al cabo, rompió en llanto mientras jadeaba por el cansacio.

..su despedida era lo más parecido a las escenas de antaño, en que el tren de vapor inciaba cancinamente su marcha. Antonia aguardaba tensa y calma en el vagón del tren, ya instalada, con la mirada perdida en el horizonte tal vez, o tal vez su mirada estaba enlodada, enfocando al tonto que perseguía con ínfulas de héroe a su heroína. Ya era demasiado tarde, ella partía en un viaje sin retorno, un tiquete para uno, una fiesta en monólogo. Él, desesperado corrió, corrió y corrió un poco más, siguió corriendo mientras el tren en su inevitable marcha se lo permitió. Cuando la plataforma culminara, la carrilera seguiría abriéndose paso pero ya no habría suficiente campo para que él pudiera adorar la lejana cara de quien reclamó como suya una última vez...y fue así que Antonia partió.

FIN

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Este cuento representa una historia de la vida real hecha metáfora. Lo escribí cuando supe que una amiga se casaba. Me conmovió la historia. ¿Qué sentirían todos aquellos hombres que en silencio la amaban? En algo se parecería un momento semejante.
No la dejarían de amar en todo caso.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo XII - "Reflexiones sobre la embriaguez"

El abogado Fernando Abello pasó de vivir en un pseudo-anonimato a un pseudo-linchamiento mediático cuando tomó la decisión de conducir en estado de embriaguez el pasado viernes 20 de Agosto de 2010 y causar con ello un accidente en el que una persona murió y otras 4 resultaron heridas, una de ellas de consideración, que para este momento se debate entre la vida y la muerte.

A causa del tremendo estupor con que el país ha recibido la noticia, me parece importante llamar a la calma para reflexionar, antes de recaer en la volatilidad de la opinión eufórica, que como el viento y la vida: viene y se va. Me gustaría hacer una reflexión hacia tres intervinientes en este episodio: el victimario, los medios de comunicación y la sociedad.

El victimario: Nadie se atreve a negar, ni siquiera el mismo señor Abello, la irresponsabilidad que significa conducir embriagado. Con seguridad, el reproche debe transpasar las fronteras de una simple recusación moral y ética. La responsabilidad penal y civil del Sr. Abello está por decretarse con un final trágico, pues no solo arrebató la vida de una persona, seguro resultaron alterados los proyectos de vida de los afectados y de sus familiares y con ello, la sanción, independientemente de las proporciones en que se decrete, debe buscar ante todo la reparación de las víctimas, castigar el comportamiento mediante la retribución y busca resocializar al individuo, cosa que no deja de estar en un formato hipotético.

Los medios de comunicación: El cubrimiento y el despliegue que le han dado algunos medios a esta noticia también se hace acreedor de crítica. Siento que cada cable que cubre la noticia prende una llama que alimenta el rencor social e introduce la semilla de un disvalor espantoso como la cizaña. Para redondear, y como toda una primicia, viene circulando una nota que dió el señor Abello a un conocido medio. Al oirla me cuestiono si se trata de periodismo imparcial y objetivo, o si estamos en los fértiles terrenos del morbo y el pernicioso amarillismo que tanto cala en nuestra sociedad que no deja de aclamar irracionalmente -como con el polémico 'muro de la infamia'- por tener expuestos a sus culpables y así, comer del muerto.

A la sociedad: El origen de las dos reflexiones anteriores debe comenzar por la sociedad que, por un lado, parece estar conforme consumiendo estos despreciables contenidos que los medios de comunicación producen y por el otro, paradójicamente incita y luego juzga, patrocina y después condena furiosa, comportamientos como los del señor Abello. Ya había escrito alguna vez sobre lo hipócrita que es esta sociedad que sufre de un paralelismo en el que sentencia al que se emborracha y causa un accidente, y al tiempo alaba y reconoce el mérito del que más bebe, el que más aguanta, el que más levanta.

No creo que nos corresponda ahora afilar los dedos índices para señalar al señor Abello, no por que no merezca crítica, sino porque me parece más prudente hacer memoria, dejar de lado el aspécto hipócrita característico y antes de salir a condenar rabiosos, recordar si uno mismo, un amigo cercano, un familiar, o algún conocido no se tomó unos tragos y salió a manejar impunemente librándose de todo mal y llegando entero a casa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Para mi, la única diferencia entre lo que hizo Fernando Abello y lo que pasa con bastante frecuencia dentro de los círculos sociales en que nos desenvolvemos, fue el accidente en sí mismo. De resto las demás condiciones están dadas: alcohol, irresponsabilidad, manejo, temeridad, falta de previsión...etc.

Es momento de apagar las antorchas de la muchedumbre que protesta. Es momento de salir de ese estado de ficción en el que acusamos con clamor porque creemos que nada de esto nos puede pasar. Hay que dejar la ingenuidad y ser sensatos pues muchas veces hemos podido protagonizar un episodio parecido al del señor Abello. No es para escandalizarse, conozco a más de 10...y me incluyo entre ellos. ¿Usted no?

martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo XI - "De críticas, broncas y caldos"

Mauricio Laurens, el crítico de cine del periódico EL TIEMPO, recientemente enfiló un arsenal de críticas contra la reciente película de Cristopher Nolan "Inception" o "El Origen" Yo me permito utilizar mi espacio libre de los aditivos, químicos y endulzantes artificiales de la prensa, para criticar la crítica. La diferencia es que éste humilde servidor de las palabras no tiene degree alguno, carece de títulos que acrediten calidades especiales sobre la materia, no tiene en su Curriculum ninguna publicación al respecto. Es decir, tengo la credibilidad propia de un soldado razo, de un especimen común, de un mero y simple espectador y además: tengo mi propio blog.

El señor Laurens afirma que "Detrás de una pretenciosa factura tecnológica típica del último Hollywood, y de primarias proyecciones del subconsciente, brota una maraña fantasiosa de imágenes al servicio de una trama muy parecida a cualquier de las películas de James Bond..." y agrega más adelante "El Londinense Christopher Nolan ha sido sobrevalorado por cuanto se apoya en tecnologías de punta para exponer sus divagaciones criminales de tonalidades psicoanalíticas no muy profundas. Desde sus comienzos, Nolan suele recurrir a toques demenciales mientras explota, no explora, ciertos fenómenos mentales. Para la ocasión se esperaba algo menos espectacular y más íntimo"

Yo discrepo, y discrepo considerablemente de casi todas las afirmaciones que el señor Laurens publicó en su columna de El Tiempo, y más que discrepar de las afirmaciones, discrepo del tonito petulante y engreído con que se refiere a los rasgos ya característicos del director de cine Christopher Nolan, de quien me considero su fiel seguidor, y recientemente, su anónimo abogado de oficio en estas tierras lejanas.

El señor Laurens debe saber que Nolan no tiene una fijación psicológica con las enfermedades mentales. En definitiva, el que en sus películas se refiera constantemente a trastornos mentales o desórdenes psicológicos (En Dark Night, esquizofrenia y síndrome de doble personalidad; en Batman Begins, fobia a los murciélagos, en Insomnia, desorden del sueño, en Memento, pérdida de la memoria a corto plazo) sintetiza y garantiza un rasgo común en sus producciones, que no es más que una garantía para el televidente del sello propio de Nolan, de un estilo personal, y de una receta que le ha dado éxito, demasiado éxito, más éxito del que ha tenido el mismo Laurens, más éxito del que he tenido yo.

El señor Laurens olvida que los más reconocidos directores y guionistas también presentan rasgos habituales y características frecuentes. ¿Acaso Woody Allen no reincide en el humor negro y la reciente afición por Penelope Cruz y Scarlet Johansson interpretando sus roles protagónicos?; O será que desconoce el hecho de que Quentin Tarantino siempre cumple con un papel terciario en sus películas, en las que generalmente aparecen escenas con balacera, sangre y violencia, de la mano, casi siempre, de Uma Thurman y Samuel L. Jackson. Tampoco creo que el señor Laurens no haya captado aún que Martin Scorsese viene usando música de los Rolling Stones, más precisamente 'Gimme Shelter' en sus películas y que la historia generalmente comienza narrando la niñez del protagonista.

No solo ocurre en el cine. La literatura, la pintura, el teatro...ningún creador y ningún intérprete es ajeno a estos rasgos comunes y casi evidentes. Borges, Saramago, Rothko, Degas, Picasso, Roy Litchestein, Benedetti, todos van y vuelven a los mismos recursos: bailarinas, manchas, cubos, puntos, punticos, ciegos, sordos, mudos. Laurens me hace suspirar y perder la paciencia. Lo que él tanto aborrece de Christopher Nolan, a mi me sorprende. Para darle más caldo a quien no quiere, me gustaría recordarle al señor crítico que no sólo los desórdenes mentales son estampa del director londinense. Acude continuamente a la figura del flashback y flashforward. Utiliza constantemente técnicas narrativas no lineales en los diálogos. Sus películas casi siempre terminan con un monólogo de contenido filosófico que ayuda a desenredar la trama creada. Sus protagonistas usualmente terminan siendo traicionados por quienes fueron sus mentores...la lista está inconclusa y a Nolan le queda por presentar un Batman versión 2012, y para el infortunio del crítico, con el Di Caprio de Scorsese haciendo el papel del Acertijo.

Cuando Mauricio Laurens afirma que Nolan recurre a toques demenciales explotados y no explorados, me da la impresión que él se sienta en una sala de cine esperando un tratado de patologías de la mente y no una historia que lo entretenga. Más bien, me da la impresión que Mauricio Laurens le carga bronca al bueno de Nolan, que me ha dejado pensando cada vez que veo una de sus películas, que me entretiene, que me hace sentir que ver sus películas valen el tarro de palomitas más caro de América por no hablar de la tarifa de los parqueaderos.

En definitiva, el señor Mauricio Laurens con su columna, su petulancia y su falta de profundidad, le da la razón a la popular ley de murphy del cine: "toda película que carga a cuestas una mala reseña de los críticos, hay que ir a verla"