viernes, 22 de junio de 2012

El buen sastre

A mi juicio, buena parte de los problemas del Estado colombiano tienen origen en la debilidad de sus instituciones, incluyendo la cabeza de las Ramas del Poder Público. Y si alguna de estas es francamente débil y volátil, esa es la Legislativa. Su origen: El marcado Presidencialismo con que se mira a sí misma la democracia nacional. En nuestro país, la democracia, los votantes, los formados, los ignorantes, todos hacen un proceso lógico de asociación errado: ejercer la democracia significa votar por el Presidente o por el Alcalde. Nada más.

Ahí nace la falta de seriedad con que nuestra sociedad toma los comicios para la elección de aquellos que en adelante crearán las leyes. Entre miles de candidatos y la contaminación visual que acompaña las elecciones, es inevitable no caer en la desinformación y por eso somos una democracia inmadura, merced de los pitos y panderetas, del tamal y las hayacas e incapaz de seleccionar programas y proyectos partidistas.

De la ignorancia con que los ciudadanos asumimos la tarea democrática más trascendente, es que se engendran nuestros peores demonios. De ahí que solo resulten electos un puñado de excepciones. Quedan en la otra parte del colchón los que no se someten al examen de alcoholemia, los que manejan por la calzada de transmilenio, y otros caraduras que legislan como un buen sastre: a su medida. 

La principal deformación del poder legislativo deviene de ahí, de cuando se legisla en propio interés y no para el bien colectivo. Tan simple pero tan complejo. Justamente la reciente reforma a la justicia que aprobó el Congreso tiene un peso adicional que la hace más indignante de lo que podía ser, pues no solo se legisló en favor propio reduciendo los escenarios de responsabilidad política, penal y disciplinaria de los Congresistas; o disminuyendo las sanciones derivadas de los actos ilegales con que se podía presumir que iban a actuar. La reforma también viene con regalos para todos, como cuando estalla una piñata. Y todos contentos, por que al parecer todos tienen un precio y el Congreso lo ha pagado: 

Ha pagado a las Altas Cortes, que no hace poco dieron la batalla de investigar y sancionar a los congresistas que en pactos políticos secretos se comprometieron a legislar a favor de paramilitares a cambio de votos producto de la intimidación del electorado, y hoy están amordazadas con un bozal representado en la extensión de sus periodos, de 8 a 12 años, incluso aplicable a los Magistrados actuales.

Al Gobierno, pasándole la reforma, pues a fin de cuentas fue el Gobierno el gestor de este circo hecho reforma, con los pros y también con los contras. Todo por la maniática obsesión del Presidente Santos de quedar bien con todos, al mejor estilo Cumbre de las Américas, donde se comprobó que por más que se busque la unanimidad salomónica no se puede dar gusto a los cuatro puntos cardinales. Hoy volvió a intentarlo, y ha vuelto a fallar.

Y como bonus track, el Presidente Santos en una improvisada alocución salió a desautorizar la reforma, inventando soluciones jurídicas bastante inciertas para dar marcha atrás al proyecto que fusilaba el sistema de contrapesos, y haciéndole creer a la ciudadanía que en 11 horas un pliego de buenas intenciones para descongestionar la justicia, se volvió un pacto de gabelas permisivas a puerta cerrada, debajo de las faldas de los conciliadores de las Cámaras y a escondidas del Gobierno. No lo creo

Lo que más detesto, es que a fin de cuentas Álvaro Uribe Velez terminará por tener la razón a la hora de criticar los métodos santistas y ahí solo queda suspirar.

martes, 24 de abril de 2012

Aniversario

Hoy, hace un año murió mi papá.
Justo hoy escogí intentar ser el consejero de alguien que perdió a su hermana. Escogí el peor día para intentar hacerlo.
La torpeza con que hablaba era gigante, del mismo tamaño que el fastidio que sentía por mí mismo, por ser torpe con las palabras, por no poder hacer sentir mejor a nadie.
Y pensar que me defiendo con las palabras,
Pero ni se qué escribir,
Lo extraño tanto que,
ni se qué escribir

martes, 14 de febrero de 2012

Atrápame si puedes

Da la coincidencia que el día de ayer, Fernando Ávila, tal vez la mayor autoridad colombiana en el correcto uso del idioma español, hubiera aclarado algunas dudas en su tradicional columna del diario "Ámbito Jurídico" sobre la expresión Tegua.

El mismo día en que se publicó la columna del Profesor Ávila, el diario El Tiempo informaba sobre la destitución del señor Camilo Herrera, psiquiatra desde hace 20 años, del Instituto Nacional de Medicina Legal, ya que justamente se había comprobado en una investigación interna que el señor Herrera no ostentaba el título de psiquiatra forense. Tampoco el de psiquiatra; menos aún el de médico. No se ha podido establecer si al menos es bachiller. En últimas, Camilo Herrera es el fiel ejemplo de lo que Fernando Ávila pretendía aclarar sobre lo que viene siendo un tegua, es decir, un "médico sin estudios".

Lo cierto es que la particular infiltración del "doctor" Herrera en Medicina Legal, va más allá de lo cantinflesco que resulta el asunto. Este caso y el de otros fulleros mentirosos que gozaron el honor de ser funcionarios públicos como el médium que figuraba en la nómina de la Fiscalía, o de ser contratistas del estado como el chamán de ineficientes poderes para evitar aguaceros, retrata la tragedia con que funciona la administración pública del país.

Tragedia de proporciones desproporcionadas, si se piensa en la cantidad de casos, publicitados unos y anónimos otros, en los que el Estado atribuyó a este hechicero-pseudogaleno la gigante responsabilidad de dictaminar el estado psiquiátrico de miles de procesados cuya responsabilidad o irresponsabilidad penal se determinó sobre la base de sus "conceptos médicos". ¿Cuántos falsos positivos no habrá encarcelados por dictámenes de hule emitidos por Herrera? ¿Cuántos forajidos no andarán silbando y delinquiendo por las calles, gozando de la libertad que recomendaba Herrera?

Nada raro tendría que en el país en donde el fútbol se baila, los chamanes licitan para contratar con el estado, y los espiritistas cobran cheques de nómina, el "doctor" Camilo Herrera haga lo mismo que Frank Abagnale Jr., cuya historia inspiró la película "Atrápame si puedes", y termine dirigiendo una Agencia Nacional experta en consultoría de fraudes.

domingo, 22 de enero de 2012

Consuelo

(Soundtrack)

"La muerte ha vuelto a venir"
-Déjala que pase-
"Es que no estoy listo"
-No vino por ti-
"Aún así, sigo sin estar listo"

Llega la muerte y es como si uno perdiera un pedazo de su propia vida, sin entender bien si eso pasa para reconfortar a los que pierden a alguien, o es por la trágica resignación de tener que caminar siempre hacia vacío. No importa el ritmo: afan o no afan, todo desemboca ahí. La mortalidad solo garantiza caer.

Y caen los buenos y los malos.
Los más cercanos, los de otras tierras, los propios, los foráneos.
Los que quisimos conocer
Los que nos arrepentimos de no haberlo hecho antes.
Caes tu,
Caigo yo.

Y uno,
con las migajas que quedan
buscando construir un buen consejo
Para no poder hacer sentir mejor a nadie

Para explicar que la vida vale la pena y que después de la muerte hay otra vida.
y los cuartos vacíos...
y las noches en vela...
y los consuelos que no traen a la vida a nadie
solo oprimen las heridas

Mejor intentar con el silencio.
Pero ese silencio es distinto. Ensordece. Solo provoca dar alaridos para romperlo
Así que mejor un zuzurro
Y al zuzurrarte algo, provoco el bullicio.
Yo y mi necedad de querer decir siempre algo

"Deja que la muerte siga...
Que solo sé ser impotente
Y qué bien lo hago"



A Mariana

miércoles, 11 de enero de 2012

La revolución inconclusa

Para hablar del desarrollo en Colombia, el tráfico vehicular de su capital es el mejor ejemplo ilustrativo: las cosas marchan, lento, retroceden, se paran, avanzan, se traban, vuelven a avanzar, por un momento hay una franca mejoría, como si fuera un oasis, pero más adelante: todo ha de trancarse de nuevo.

"La revolución de las pequeñas cosas", como la llamó Alberto Casas, es un rótulo más acertado al que oficialmente postuló el gobierno: "Decreto ley que elimina, reforma y racionaliza trámites". Incluso, me atrevo a pensar que el mismo Presidente Santos no ha dimensionado la enorme importancia que tiene haber dado el paso que significa haber creado la ley. Él sólo hablaba de acabar con la "jartera que supone hacer un trámite engorroso" para mi es un hecho trascendental y tiene la mayor importancia, representada en eficiencia económica, calidad de vida, agilidad en los procesos o disminución de costos, solo por nombrar algunos beneficios.

Pero como el tráfico bogotano, nuestro símil, la noticia de un día es que entregan la calle 26 después de estar paralizada durante 4 años de obras inconclusas, como la sinfonía de Piero. Al día siguiente la noticia será que quien estrene calle 26 lo hará sobre una avenida nueva, pero incompleta. Avanza para retroceder más adelante. Igual va a pasar con la ley antitrámites. Con la revolución de las pequeñas cosas. Como las marchas contra las FARC. Como los sueños patrióticos. Como los efímeros éxitos deportivos. Como la carrera de Pambelé:

Sancionado el Decreto y en pleno vigor, imagino a un buen cristiano que irá a las oficinas de su EPS a solicitar una autorización para un procedimiento médico, le dirán que necesita autenticar el recetario médico que ordena el procedimiento. Al autenticar el documento y presentarlo de nuevo, le dirán que la huella debe ser horizontal y no vertical. Cuando reclame y enseñe clamoroso el imperio del Decreto Ley, le dirán que el sistema no permite validar la información si no es de esa forma. El funcionario se encogerá de brazos y atenderá al siguiente en la línea. Repetirá el libreto. Y así sucesivamente, las empresas pedirán a sus nuevos empleados el extinto pasado judicial. Los jubilados tendrán que certificar ante notarios que están vivos. Los impuestos habrán de ser pagados en el Súper Cade mas lejano a su domicilio...etcétera, etcétera. Si es que la eficacia de una ley sólo se constata en la ventanilla, con ficho en mano. Volviendo a Piero, esa es la revolución inconclusa.

Y es que no queda otra alternativa que someternos a ese orden caótico, zurdo y contrario al sentido común que impera en estas latitudes: es eso o pelear, y entre pelear con un funcionario/secretario de alguna entidad oficial y un portero, prefiero batirme a madres y groserías con el último....sabiendo incluso que está armado.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mamarrachos

(Soundtrack aquí)

La abogacía, que en otros tiempos fue una virtuosa profesión que solo osaban estudiar beneméritos y atrevidos ciudadanos de cultura superlativa en aras de aprender sobre la interpretación hermenéutica de la ley y otros afines, hoy es una profesión que se practica en metafóricas alcantarillas y es llevada acabo por seres realmente abominables. Lo anterior por supuesto, haciendo uso del siempre útil generalismo, que por ser una afirmación elevada en los términos más universales posibles, no hace que la misma pierda alguna validez. De todos modos, para las páginas de este blog, no persigue ningún objetivo traer a colación el desprecio que siento por esa rareza fenotípica que usa corbata y huele a tinto. Suficientes renglones dediqué en la entrada "Abogado...no leguleyo" en este blog.

El verdadero objeto de esta entrada es retar al lector, ojalá ajeno a las prácticas prestidigitadoras y oscuras del derecho, a que entienda un extracto de la más miserable respuesta que algún funcionario haya osado ofrecer a un derecho de petición cagado que preguntaba por 3 cagadas cosas. Esto, para que vean el legado que mamarrachos como el doctor Ismael Cabrera García, Asesor Jurídico Externo de la Alcaldía de Neiva y proyectador del texto, dejan a la humanidad, a su descendencia y a la colección de estupideces, que engrosan obras y tomos enteros dedicados a la burla de estas curiosidades, que por su redacción no hacen ver más interesante al remitente, sino más y más tarado, ineficaz y falsielocuente.

Sin más palabras, un extracto de la respuesta:


Señora
Fulana de tal
Neiva, Huila


Afable saludo:


Se evidencia perspicuamente como se colige del cuestionario allegado en el petitum, que es objeto de esta absolución relacionado con el rótulo de referencia, que la peticionaria desconoce supinamente la materia que respecta, resultando completamente lega o profana en tratándose de la pirámide normativa (Artículo 51 de la Constitución Política de Colombia, Ley 09 de 1989, Ley 03 de 1991, Ley 388 de 1997, Ley 701 de 2001, Ley 1151 de 2007, Ley 1450 de 2011, Ley 1469 de 2011, Decreto 2190 de 2009, Decreto 1160 de 2010, Decreto 1251 de 2006) que regula diametralmente el área o sistema de vivienda de interés social, su acceso al subsidio familiar de vivienda y el valor superior de la vivienda digna. Empero, lo anterior, no es óbice ciertamente, para la ilustración atinente y pertinente que corresponde, en procura de desatar con Holgura y suficiencia lo deprecado en el libelo petitorio, mediatizando como prefacio los siguientes presupuestos a guisa de derrotero normativo jerárquicamente ordenado.

La anterior es sólo la introducción de la referida respuesta que consta en 6 páginas de tergiversaciones, galimatías y pelotudeces monumentales de mala fe que buscan únicamente hacer incomprensible al ciudadano la respuesta que por derecho tenía a recibir en términos medianamente comprensibles o en un castellano, en el que seguramente el reptílico Asesor Externo no se comunica en su vida cotidiana.

Tal vez, al llegar a la casa exhausto, proveniente del trabajo, agotado de tanto proyectar derechos de petición y de someter a los ciudadanos a su incomprensible lengua dilatoria, éste chafalote y besugo le dice a su esposa "Doncella, tenga usted la donosura de llevar a punto de hervor las botanas y viandas que a las doce campanadas de la data, ha preparado usted como tentempié o piscolabis. Derrotero de mi petitum es que he sido víctima de una incordia importuna de la apetencia propia del infausto crepúsculo"


En términos más comprensibles para su vasto vocabulario: señor Ismael Cabrera García, su malintencionado hablar para dilatar y evadir responsabilidades lo que hace es confirmar que no es usted sino un cretino, asalariado, bueno para nada, fanfarrón, cucarro, gaznápiro, mameluco, necio, mamahuevos, pelón, ridículo, soso, sin vergüenza, ufanero, marrullero y tramposo.

martes, 11 de octubre de 2011

Sumatoria de coincidencias

Fue así como la excepción, se fue haciendo regla. Las exculpaciones desde la cabeza directiva de la Policía Nacional buscaban enviar un mensaje sólido a la comunidad indicando que los hechos que venían ocurriendo con alguna reiteración eran apenas casos aislados que no podían deslegitimar la percepción que la ciudadanía debía tener en una organización puesta, por excelencia, al servicio de la comunidad. Los hechos aislados siguieron ocurriendo y se fueron apilando unos y otros en una sumatoria heterogénea de delitos, faltas administrativas y disciplinarias, con el común denominador de que la víctima resulta siendo la población civil, y el victimario: miembros de la Policía Nacional, sin discriminar grado o dependencia. Es así como las disculpas institucionales se hacen hoy en día insostenibles. No puede hablarse de 'casos aislados' cuando en un lapso de ocho días los medios de comunicación tienen casi garantizado el cubrimiento de un nuevo escándalo protagonizado por un miembro de la Fuerza Pública. Aún así, los pronunciamientos oficiales son muy escasos.

Esta semana dos patrulleros activaron una granada de aturdimiento, que solo se ven en los juegos de video, en un barrio residencial de Bogotá sin ningún pretexto. Todo parece estar relacionado con una borrachera a comienzos de semana, misma semana en que un Subintendente le enseñaba a su esposa a conducir pero en estado de embriaguez. La lección al parecer incluía "como atropellar a dos menores de edad" Esto ocurrió en la localidad de Kennedy en Bogotá. Algo parecido ocurrió en el consonado caso de una Coronel que causó un aparatoso accidente de tráfico en el mes de abril al manejar en grado de embriaguez, justo una semana antes de que un Subteniente de la Policía emulara a su superior y se dirigiera contra un poste al quedarse dormido. Cuestión de tantos malos tragos no pueden ser solo coincidencias.

Con la mala suerte de que los casos 'aislados' no solo están relacionados con la falta de cuidado o con una borrachera irresponsable, faltas que a fin de cuenta solo conducen a sanciones administrativas y disciplinarias. La muerte de Diego Felipe Becerra el niño que estaba haciendo un grafiti en un puente vehicular abre de nuevo un expediente de uso desmedido de la fuerza y se vuelven a abrir heridas como la del Policía que mató a 4 jóvenes en una fiesta en un municipio de magdalena a comienzos del 2011 al parecer por querer evitar una riña, por cierto, alcohol de por medio.

No se pueden pasar por alto las 'coincidencias' ni se puede seguir pretendiendo enviar a la sociedad un mensaje analgésico que apenas clasifique los hechos como 'casos aislados'. La deslegitimación institucional y el rechazo social que enfrenta la Policía como organización es preocupante. Hay una falta de profesionalización de sus miembros y seguramente una estricta relación con elementos que pueden incidir en el comportamiento de los uniformados como el reclutamiento prematuro, el factor salarial de los miembros de la institución, las carencias en la formación académica y filosófica. También es prudente que la opinión pública abra espacios de debate y opinión sobre las condiciones en que se dota de armamento, el tipo de armamento, etc.

En todo caso, la sociedad extraña la ausencia lánguida y raquítica de un pronunciamiento Institucional de la Dirección de la institución y del Gobierno, que vaya más allá de apuntalar los hechos como una repetición coincidencial. De hecho, es el momento en que deberían aprovechar para enviar a la comunidad un mensaje sólido en el que se asuman compromisos concretos, en vez de andar jugando a la avestruz, escondiendo la cabeza para levantarla solo cuando las coincidencias dejen de ocurrir.

Se quedarán esperando...