"La muerte ha vuelto a venir"
-Déjala que pase-
"Es que no estoy listo"
-No vino por ti-
"Aún así, sigo sin estar listo"
Llega la muerte y es como si uno perdiera un pedazo de su propia vida, sin entender bien si eso pasa para reconfortar a los que pierden a alguien, o es por la trágica resignación de tener que caminar siempre hacia vacío. No importa el ritmo: afan o no afan, todo desemboca ahí. La mortalidad solo garantiza caer.
Y caen los buenos y los malos.
Los más cercanos, los de otras tierras, los propios, los foráneos.
Los que quisimos conocer
Los que nos arrepentimos de no haberlo hecho antes.
Caes tu,
Caigo yo.
Y uno,
con las migajas que quedan
buscando construir un buen consejo
Para no poder hacer sentir mejor a nadie
Para explicar que la vida vale la pena y que después de la muerte hay otra vida.
y los cuartos vacíos...
y las noches en vela...
y los consuelos que no traen a la vida a nadie
solo oprimen las heridas
Mejor intentar con el silencio.
Pero ese silencio es distinto. Ensordece. Solo provoca dar alaridos para romperlo
Así que mejor un zuzurro
Y al zuzurrarte algo, provoco el bullicio.
Yo y mi necedad de querer decir siempre algo
"Deja que la muerte siga...
Que solo sé ser impotente
Y qué bien lo hago"
A Mariana