martes, 20 de noviembre de 2012

Treguas e ironías

Entre la sorprendente y desconsoladora lectura del fallo de la Corte Internacional de Justicia que reconoció la soberanía colombiana sobre los archipiélagos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina a costa de una nueva delimitación marítima de la frontera con Nicaragua, una noticia de gran valor se colaba por los televisores como una escurridiza nota al pie: "Última Hora: las FARC acaban de declarar una tregua de dos meses"

Naturalmente, el peso de la primera noticia era mayor al de la segunda. Así lo demuestran el cubrimiento mediático, la movilización de la opinión pública e incluso la alocución presidencial en la que no se tocó ni siquiera tangencialmente el anuncio de la tregua unilateral de las FARC.

Entre las razones que pueden justificar lo inadvertido que pasó semejante noticia en la opinión pública, está la formalidad y circunspección con que el Magistrado Peter Tomka leía el fallo, en contraposición a la trivialidad con que Iván Márquez leía en una hoja arrugada el anuncio. O las buenas maneras que asignaba la imponente Corte Internacional junto con el frío de noviembre a los asistentes, en comparación con el calor tropical de La Habana, folclórica, caribeña y quienes cubrían el evento en sandalias y guayaberas, sudando a cántaros.

Pero las razones por las que pocos advirtieron el anuncio también pueden hallarse de esa incredulidad que ya ha calado y echado raíz en la memoria de los colombianos cada vez que las FARC asumen una postura política, con independencia del valor que el anuncio pueda tener. Muchos veían la escurridiza pestaña que anunciaba el cese de hostilidades e interrumpía el primer plano de la transmisión en La Haya y se preguntaban, como yo, qué implicaciones tendría una tregua del 'ejército de liberación del pueblo'.

Lo traigo a colación por que según su secretariado, las FARC no atenta en contra de la población civil, no tiene participación en la actividad del narcotráfico, hace decenas de meses que no practica el secuestro extorsivo, no tiene incidencia en la minería ilegal que contamina frenéticamente el ecosistema, no recluta menores de edad para usarlos en combate, no tiene incidencia en el desplazamiento de poblaciones enteras.   

Si es así, ¿De qué se trata la tregua entonces? Iván Márquez nos dio una palomita, se trata "del cese de toda clase de operaciones militares ofensivas contra la Fuerza Pública, y de los actos de sabotaje contra la infraestructura pública o privada" ¡Un alivio! No estaría de más discutir en la mesa de negociaciones los verdaderos alcances de la tregua anunciada por las FARC ya que, según Caracol Radio desde el 26 de agosto, día en el que el Presidente Santos anunció la existencia de diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC, la guerrilla ha perpetrado 48 atentados que le han costado la vida a 30 soldados y 17 civiles y le han causado heridas a 43 miembros de la Fuerza Pública y 40 civiles.

Si se trataba de dar una tregua navideña al pueblo colombiano, las FARC bien podrían empezar por la liberación inmediata de todos los secuestrados, el desarme inminente de todos los niños y niñas que están activos en sus filas, la indicación exacta de cada campo minado que han tendido en el terreno colombiano y un verdadero cese de operaciones militares contra la población civil. 

No hace falta que el excéntrico Jesús Santrich se disfrace de Papá Noel. Que sea casi invidente es un cosa, pero que se hagan los huevones es otra.

 







jueves, 18 de octubre de 2012

Borges y yo.

         "Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
         No sé cuál de los dos escribe esta página."

domingo, 30 de septiembre de 2012

Lista de encargos

Soundtrack

Sus ojos grandes, como dos hoyos negros que tragan la luz,
Y los pelos sueltos que fueron a parar en la cojinería de mi carro
Como ponía la mano en forma de coquita para tomar agua de la llave
La manchita de la espalda
Cómo sabía picar los dos ojos
Y su piel siempre lisa
Le decía que ella estaba hecha del mismo material de las nubes
Algodón de azucar
Oir cómo se aprendía una canción en minutos
Y la voz desafinada
Igual a la mía
Los únicos lunares que toleraba eran los suyos
moría por verlos
Diminutos, escasos.
Y las caras que hacía al comer
Y la cara que ponía cuando le daba el sol
Sólo sabe ser fotogénica
Un huequito entre los dientes
Dos dientes blancos de conejo
Enormes los desgraciados,
los amo,
a ella
y a su terquedad por las cosas sin importancia:
-Que por aquí
-Que por allá mejor
-Que arriba cuando yo abajo
-Que abajo cuando yo arriba
¿Quién me va a llevar ahora la contraria?
Si no va a ser ella,
que no sea nadie más en este planeta
Cuando comía poco
Cuando se atragantaba conmigo al lado
Mi cómplice para atacar la nevera
y para hablar mal de las señoras
para reirnos de todo
yo más que ella
por que con su sonrisa va a conquistar el mundo
no abusa de ella
Por eso verla reir es una bendición
Y verla irse es tan amargo
Sólo oigo que un año pasa rápido
y nos dijimos adios hace minutos
rápido se descose el alma
esto es una eternidad
sin sus ojos grandes, como hoyos negros
sin los pelos sueltos que van a parar en la cojinería de mi carro
sin siquiera la esperanza
Qué bueno que es ser pesimista por elección
pero que horrible es serlo por falta de alternativas...  
....me queda la voz, las ganas qué.



jueves, 6 de septiembre de 2012

Los escépticos


A mediados de la década de los 70, la etnia de los Tamiles, originaria de Sri Lanka, se constituyó en un grupo armado insurgente y separatista denominado "Los Tigres de Liberación Eelam Tamil" que buscó el establecimiento de un Estado Tamil independiente de Sri Lanka. La guerra civil de liberación entre el ejército y el grupo insurgente duró más de 4 décadas, dejando como saldo la muerte de más de 100.000 ciudadanos incluyendo combatientes de ambos bandos, y particularmente la población civil que falleció en medio de la ejecución de los métodos utilizados por el grupo armado: Inmolación, carros bomba, actos terroristas en masa. El gobierno de Sri Lanka también fue denunciado por los Tigres Tamiles y por algunas ONG's por ejecutar actos de terrorismo de Estado, desaparición forzada y actos de tortura.

Desde entonces, han fracasado 4 intentos de negociación entre las partes combatientes, hasta que en 2001 un acuerdo bilateral de cese al fuego llevó a los representantes a una mesa de negociación en la que se firmó un acuerdo parcial de paz que sólo duró hasta enero del 2008 cuando el gobierno de Sri Lanka anunció su retiro del cese de hostilidades. Para el año 2009 después de múltiples incursiones militares, los Tigres de Tamil admitieron su derrota militar, en lo que se conoce como el primer y único caso en la era moderna, en que una nación logra 'erradicar' el terrorismo en su propio suelo a través de las armas. Hoy, los brotes de violencia no cesan, y van en aumento.

Hoy, Colombia se enfrenta a una nueva posibilidad de explorar un acuerdo de paz negociado con las FARC y llama la atención que en contraste con la unanimidad con la que la comunidad internacional se ha manifestado positivamente frente a las negociaciones, sectores de la población y del gobierno saliente muestren su franca oposición con la posibilidad de que el conflicto armado interno cese a través del diálogo. 

Pero de este último grupo de pesimistas, a mi juicio existen dos subtipos de escépticos: unos, que nacieron en medio del conflicto y que por elemental desconfianza alimentada por el pasado, ven que la voluntad de la guerrilla en verdad persigue una vitrina internacional para el reconocimiento político, y que actúa cínicamente desconociendo su responsabilidad histórica. Hay otros escépticos, que por vanidad y narcisismo, de consolidarse un acuerdo de paz, no podrán reclamar derechos de autor sobre el fin del conflicto.  

La verdad es que el argumento central de los escépticos de la paz es supremamente facilista. Afirmar que "la paz no se negocia con criminales, terroristas o secuestradores" casi que tira por la borda la posibilidad de negociar un acuerdo de paz con cualquier grupo armado insurgente. La humanidad, por desgracia aún no conoce conflictos ni procesos de paz entre almas bondadosas, caritativas y llenas de piedad que empuñan un fusil. 

Por eso es que la complejidad de nuestro conflicto armado trasciende más allá de la versión simplista con la que muchos comulgan sin digestión ni análisis. Nuestra guerra, la que viene madurando desde hace casi 60 años no es una novela de policías y ladrones ni de buenos y malos. Las generaciones que hoy tenemos la oportunidad histórica de asistir y opinar sobre la salida negociada, tenemos como mínimo, la obligación de revisar conceptos, ser autocríticos y asimilar que la criminalidad del actuar de la guerrilla -en ningún caso justificable- como mínimo, tiene origen en la desigualdad social que de antaño le es señalable a la indiferencia social de los gobiernos, el sector privado y nosotros, los auto proclamados "ciudadanos de bien".

La sociedad colombiana, sobre todo la que usa corbata y opina detrás de un escritorio, no se puede dar el lujo de rechazar por simple inercia y simpatía ideológica, la posibilidad de construir un acuerdo de paz que le ponga fin al conflicto interno a través del diálogo. Menos aún, cuando de manera cíclica, los muertos, las viudas, los huérfanos y los desamparados, los ha puesto la otra Colombia: la anónima, la remota, la campesina, la solitaria.

Al parecer tenía razón Shlomo Ben Ami -ex canciller y ex Ministro de Defensa israelí- al decir que “después de todo, tanto en Colombia como en cualquier otro rincón del mundo, la guerra une más a los pueblos, mientras que la paz los divide”

lunes, 6 de agosto de 2012

Ser adulto



Ser adulto es la culminación de un horrible estado dentro del proceso de crecimiento del ser humano al que se accede de forma paulatina en fases progresivas, de modo tal que la llegada a cada una de estas etapas, es más dolorosa y miserable que la anterior.

Así, a los 18 años se es jurídicamente adulto, lo que abarca entre otras, el acceso a los casinos y el consumo libre de bebidas alcohólicas, pero detrás, trae consigo consecuencias horrendas como la imputabilidad penal, la emancipación y otros castigos terrenales. Es decir, el hombre contemporáneo al ser adulto, no solo se puede dedicar a beber y a despilfarrar la plata en un frenesí de apuestas, sino que también debe responder penalmente por sus hechos en una prisión común y silvestre, y ya que también está en edad legal de independizarse de sus padres, lo está en la obligación de tener que sudar con el lomo la plata que ha de dilapidar en las cantinas, prenderías y peñas de apuestas. Si es que le da por irse de la casa. Las reglas de ser adulto

Semejante golpe a la inmadurez innata con la que nace y se reproduce el ser humano (por que reproducirse es el acto de inmadurez por excelencia), es sólo el más tierno de los porrazos. Luego van y vienen, de manera progresiva, otros cambios habituales por ser adulto. El consumo de medicamentos, la aparición de canas, la decoloración de los dientes, leer a Paulo Coelho, la intolerancia a la lactosa, la acidez estomacal… todos por ser adulto
                                  
Al fin y al cabo, todos son sopetones de alguna forma tolerables. Inconscientemente se busca en la esposa, la extensión de la figura de la madre, y a los hijos y a los sobrinos se los malcriará como habría gustado ser malcriado, cosa que ya no se puede por ostentar la condición de adulto. Y ya que madurar no es una opción, sino una condena, con la adultez viene la mesura de ese hombre mundano, que adquiere bienes y servicios, paga sus cuentas, aspira a tener un carro y ya piensa en el nombre de sus hijos varones. La cosa es llevadera…

…hasta que llega la DIAN y te cobra impuesto de renta.

Ese día, marca un antes y un después del hombre contemporáneo. Ese día, se abre la temporada hacia la intolerancia a los bebés, la alopecia y uno se convierte en un ser repulsivo y cascarrabias. Ese día que la DIAN te cobra el impuesto de renta, ese día ver las noticias sobre corrupción equivalen a un examen de próstata, por que ahí sí, es la plata de uno, por la que uno se ha sabido quebrar el culo, como adulto, la que el hampa se está pasando por la baranda.

La parte perversa es que la DIAN interpreta el papel de Robin Hood hecho institución, recoge la riqueza para redistribuirla entre todos con la diferencia de que este remake hace parte de un engranaje institucional donde todo sale mal: las calles se hunden y los edificios aledaños se inclinan; la salud es una aspiración y las pensiones son una utopía; hay nueva troncal de Transmilenio por la avenida el dorado, pero no llega hasta el aeropuerto sino que la estación quedó 1km atrás. Y así…

El próximo 30 de septiembre tendré que pagar sin excusa, el 10% de lo que tengo ahorrado en mi cuenta de ahorros, por que soy adulto. Mientras junto la plata, pienso en qué pude haber hecho con ella, ahora que se gastará subsidiando la gasolina de algún Congresista, o en el próximo desfalco pensional. Pero como soy adulto, y sé que no tengo alternativa, también tendré que trabajar más para compensar el costo de ser ciudadano, únicamente con la siguiente duda: si trabajo más, para ganar más, para pagar más, por ganar más. ¿Para qué ganar más?

Ya que hablaba del impuesto a la renta, ser adulto no es rentable.
ble recoge la riqueza para redistribuirla entre todos, con la diferencia que nuestro Robin Hood, si bien es verde, es un intang

lunes, 16 de julio de 2012

Carta de instrucciones



Ahora que sé que te vas
aprendí a disfrutar la rutina
Te la llevas.
La santa devoción por la repetición
de poder ver tus ojos grandes y tus pestañas largas.
Maravillado.
Idiotizado.
Como si nunca los hubiera visto antes
de lunes a lunes,
porque no puedo dejar fijarme en cómo parpadeas,
y no me quedan recuerdos de cómo lo haces.
No basta el millón de veces que te he mirado.
Tengo que volver a repetirlo
de lunes a lunes.
Por que mi placer es verte hacer cualquier cosa.
Mi bendito placer.
Y ahora que sé que te vas
tendré que aprender a disfrutar la rutina antes de que te montes en un avión
la nuestra,
la construída,
la que aprendí a disfrutar.
Y te vas,
sin que nadie me certifique si es un ‘para siempre’
o si es un ‘hasta pronto’,
sin garantías
ni cheques en blanco.
En blanco solo me queda la mente.
Vacía
de solo pensar que te vas
por que ahora que sé que te vas
solo queda esperar.
Reloj y calendario en mano
Y un manojo de nervios
entre los dientes apretados.
Aterrorizado.
Y detesto las sorpresas
Y esta maldita sorpresa
de no saber cómo irá a ser cuando te vayas.
Mi cordura al azar
y jugar al plan de no tener un plan.
Para perder mis lunes contigo.
Mi santa devoción por la rutina de ocupar el mismo espacio en el universo contigo
e intercambiar los lados de la cama,
un día a la izquierda,
otro a la derecha
por que es mi lado
así sea tu cama.
Inventar apodos cursis
porque solo así mi vida tiene sentido
si no es contándote los lunares
lo más diminutos
no creo tener otra idea
de qué es la vida
Sino es así. Contigo.








viernes, 22 de junio de 2012

El buen sastre

A mi juicio, buena parte de los problemas del Estado colombiano tienen origen en la debilidad de sus instituciones, incluyendo la cabeza de las Ramas del Poder Público. Y si alguna de estas es francamente débil y volátil, esa es la Legislativa. Su origen: El marcado Presidencialismo con que se mira a sí misma la democracia nacional. En nuestro país, la democracia, los votantes, los formados, los ignorantes, todos hacen un proceso lógico de asociación errado: ejercer la democracia significa votar por el Presidente o por el Alcalde. Nada más.

Ahí nace la falta de seriedad con que nuestra sociedad toma los comicios para la elección de aquellos que en adelante crearán las leyes. Entre miles de candidatos y la contaminación visual que acompaña las elecciones, es inevitable no caer en la desinformación y por eso somos una democracia inmadura, merced de los pitos y panderetas, del tamal y las hayacas e incapaz de seleccionar programas y proyectos partidistas.

De la ignorancia con que los ciudadanos asumimos la tarea democrática más trascendente, es que se engendran nuestros peores demonios. De ahí que solo resulten electos un puñado de excepciones. Quedan en la otra parte del colchón los que no se someten al examen de alcoholemia, los que manejan por la calzada de transmilenio, y otros caraduras que legislan como un buen sastre: a su medida. 

La principal deformación del poder legislativo deviene de ahí, de cuando se legisla en propio interés y no para el bien colectivo. Tan simple pero tan complejo. Justamente la reciente reforma a la justicia que aprobó el Congreso tiene un peso adicional que la hace más indignante de lo que podía ser, pues no solo se legisló en favor propio reduciendo los escenarios de responsabilidad política, penal y disciplinaria de los Congresistas; o disminuyendo las sanciones derivadas de los actos ilegales con que se podía presumir que iban a actuar. La reforma también viene con regalos para todos, como cuando estalla una piñata. Y todos contentos, por que al parecer todos tienen un precio y el Congreso lo ha pagado: 

Ha pagado a las Altas Cortes, que no hace poco dieron la batalla de investigar y sancionar a los congresistas que en pactos políticos secretos se comprometieron a legislar a favor de paramilitares a cambio de votos producto de la intimidación del electorado, y hoy están amordazadas con un bozal representado en la extensión de sus periodos, de 8 a 12 años, incluso aplicable a los Magistrados actuales.

Al Gobierno, pasándole la reforma, pues a fin de cuentas fue el Gobierno el gestor de este circo hecho reforma, con los pros y también con los contras. Todo por la maniática obsesión del Presidente Santos de quedar bien con todos, al mejor estilo Cumbre de las Américas, donde se comprobó que por más que se busque la unanimidad salomónica no se puede dar gusto a los cuatro puntos cardinales. Hoy volvió a intentarlo, y ha vuelto a fallar.

Y como bonus track, el Presidente Santos en una improvisada alocución salió a desautorizar la reforma, inventando soluciones jurídicas bastante inciertas para dar marcha atrás al proyecto que fusilaba el sistema de contrapesos, y haciéndole creer a la ciudadanía que en 11 horas un pliego de buenas intenciones para descongestionar la justicia, se volvió un pacto de gabelas permisivas a puerta cerrada, debajo de las faldas de los conciliadores de las Cámaras y a escondidas del Gobierno. No lo creo

Lo que más detesto, es que a fin de cuentas Álvaro Uribe Velez terminará por tener la razón a la hora de criticar los métodos santistas y ahí solo queda suspirar.

martes, 24 de abril de 2012

Aniversario

Hoy, hace un año murió mi papá.
Justo hoy escogí intentar ser el consejero de alguien que perdió a su hermana. Escogí el peor día para intentar hacerlo.
La torpeza con que hablaba era gigante, del mismo tamaño que el fastidio que sentía por mí mismo, por ser torpe con las palabras, por no poder hacer sentir mejor a nadie.
Y pensar que me defiendo con las palabras,
Pero ni se qué escribir,
Lo extraño tanto que,
ni se qué escribir

martes, 14 de febrero de 2012

Atrápame si puedes

Da la coincidencia que el día de ayer, Fernando Ávila, tal vez la mayor autoridad colombiana en el correcto uso del idioma español, hubiera aclarado algunas dudas en su tradicional columna del diario "Ámbito Jurídico" sobre la expresión Tegua.

El mismo día en que se publicó la columna del Profesor Ávila, el diario El Tiempo informaba sobre la destitución del señor Camilo Herrera, psiquiatra desde hace 20 años, del Instituto Nacional de Medicina Legal, ya que justamente se había comprobado en una investigación interna que el señor Herrera no ostentaba el título de psiquiatra forense. Tampoco el de psiquiatra; menos aún el de médico. No se ha podido establecer si al menos es bachiller. En últimas, Camilo Herrera es el fiel ejemplo de lo que Fernando Ávila pretendía aclarar sobre lo que viene siendo un tegua, es decir, un "médico sin estudios".

Lo cierto es que la particular infiltración del "doctor" Herrera en Medicina Legal, va más allá de lo cantinflesco que resulta el asunto. Este caso y el de otros fulleros mentirosos que gozaron el honor de ser funcionarios públicos como el médium que figuraba en la nómina de la Fiscalía, o de ser contratistas del estado como el chamán de ineficientes poderes para evitar aguaceros, retrata la tragedia con que funciona la administración pública del país.

Tragedia de proporciones desproporcionadas, si se piensa en la cantidad de casos, publicitados unos y anónimos otros, en los que el Estado atribuyó a este hechicero-pseudogaleno la gigante responsabilidad de dictaminar el estado psiquiátrico de miles de procesados cuya responsabilidad o irresponsabilidad penal se determinó sobre la base de sus "conceptos médicos". ¿Cuántos falsos positivos no habrá encarcelados por dictámenes de hule emitidos por Herrera? ¿Cuántos forajidos no andarán silbando y delinquiendo por las calles, gozando de la libertad que recomendaba Herrera?

Nada raro tendría que en el país en donde el fútbol se baila, los chamanes licitan para contratar con el estado, y los espiritistas cobran cheques de nómina, el "doctor" Camilo Herrera haga lo mismo que Frank Abagnale Jr., cuya historia inspiró la película "Atrápame si puedes", y termine dirigiendo una Agencia Nacional experta en consultoría de fraudes.

domingo, 22 de enero de 2012

Consuelo

(Soundtrack)

"La muerte ha vuelto a venir"
-Déjala que pase-
"Es que no estoy listo"
-No vino por ti-
"Aún así, sigo sin estar listo"

Llega la muerte y es como si uno perdiera un pedazo de su propia vida, sin entender bien si eso pasa para reconfortar a los que pierden a alguien, o es por la trágica resignación de tener que caminar siempre hacia vacío. No importa el ritmo: afan o no afan, todo desemboca ahí. La mortalidad solo garantiza caer.

Y caen los buenos y los malos.
Los más cercanos, los de otras tierras, los propios, los foráneos.
Los que quisimos conocer
Los que nos arrepentimos de no haberlo hecho antes.
Caes tu,
Caigo yo.

Y uno,
con las migajas que quedan
buscando construir un buen consejo
Para no poder hacer sentir mejor a nadie

Para explicar que la vida vale la pena y que después de la muerte hay otra vida.
y los cuartos vacíos...
y las noches en vela...
y los consuelos que no traen a la vida a nadie
solo oprimen las heridas

Mejor intentar con el silencio.
Pero ese silencio es distinto. Ensordece. Solo provoca dar alaridos para romperlo
Así que mejor un zuzurro
Y al zuzurrarte algo, provoco el bullicio.
Yo y mi necedad de querer decir siempre algo

"Deja que la muerte siga...
Que solo sé ser impotente
Y qué bien lo hago"



A Mariana

miércoles, 11 de enero de 2012

La revolución inconclusa

Para hablar del desarrollo en Colombia, el tráfico vehicular de su capital es el mejor ejemplo ilustrativo: las cosas marchan, lento, retroceden, se paran, avanzan, se traban, vuelven a avanzar, por un momento hay una franca mejoría, como si fuera un oasis, pero más adelante: todo ha de trancarse de nuevo.

"La revolución de las pequeñas cosas", como la llamó Alberto Casas, es un rótulo más acertado al que oficialmente postuló el gobierno: "Decreto ley que elimina, reforma y racionaliza trámites". Incluso, me atrevo a pensar que el mismo Presidente Santos no ha dimensionado la enorme importancia que tiene haber dado el paso que significa haber creado la ley. Él sólo hablaba de acabar con la "jartera que supone hacer un trámite engorroso" para mi es un hecho trascendental y tiene la mayor importancia, representada en eficiencia económica, calidad de vida, agilidad en los procesos o disminución de costos, solo por nombrar algunos beneficios.

Pero como el tráfico bogotano, nuestro símil, la noticia de un día es que entregan la calle 26 después de estar paralizada durante 4 años de obras inconclusas, como la sinfonía de Piero. Al día siguiente la noticia será que quien estrene calle 26 lo hará sobre una avenida nueva, pero incompleta. Avanza para retroceder más adelante. Igual va a pasar con la ley antitrámites. Con la revolución de las pequeñas cosas. Como las marchas contra las FARC. Como los sueños patrióticos. Como los efímeros éxitos deportivos. Como la carrera de Pambelé:

Sancionado el Decreto y en pleno vigor, imagino a un buen cristiano que irá a las oficinas de su EPS a solicitar una autorización para un procedimiento médico, le dirán que necesita autenticar el recetario médico que ordena el procedimiento. Al autenticar el documento y presentarlo de nuevo, le dirán que la huella debe ser horizontal y no vertical. Cuando reclame y enseñe clamoroso el imperio del Decreto Ley, le dirán que el sistema no permite validar la información si no es de esa forma. El funcionario se encogerá de brazos y atenderá al siguiente en la línea. Repetirá el libreto. Y así sucesivamente, las empresas pedirán a sus nuevos empleados el extinto pasado judicial. Los jubilados tendrán que certificar ante notarios que están vivos. Los impuestos habrán de ser pagados en el Súper Cade mas lejano a su domicilio...etcétera, etcétera. Si es que la eficacia de una ley sólo se constata en la ventanilla, con ficho en mano. Volviendo a Piero, esa es la revolución inconclusa.

Y es que no queda otra alternativa que someternos a ese orden caótico, zurdo y contrario al sentido común que impera en estas latitudes: es eso o pelear, y entre pelear con un funcionario/secretario de alguna entidad oficial y un portero, prefiero batirme a madres y groserías con el último....sabiendo incluso que está armado.