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Como el más primario de los actos:
querer romper el concreto con los nudillos.
Visitar a la abuela
no por que se quiere,
sino por que toca.
Sonreír cuando todos lloran,
lamentar lo que no todos lamentan.
Romper el asfalto con los puños,
fracturar las muñecas.
Tener licencia para perdones infinitos,
que algún día se agotarán.
Y a cambio: el dialogo y la comprensión
para explicar los malentendidos
y el amor más simple,
el más honesto.
No poder comprar una sola propiedad del monopolio.
Tirar los dados de nuevo, y
arruinar toda la abnegación cuando se pisa una propiedad ya adquirida.
Adquirir los poquísimos defectos del gran mentor
y luchar a muerte por tener sus virtudes,
las que lamentablemente no fue posible heredar.
Hacer trizas los pasados,
los que quedaron crudos,
para reír a carcajadas en futuros infinitos
construidos con coraje.
Llorar sin disimulo
por esas tonterías inexplicables
o por la nostalgia vacía
que dejan los suspiros sin remitente.
Y en un noche de agosto,
fusilar los poemas de Abad Facionlince,
fusionarlos con los de Mirta Aguirre,
la que conocí por un anónimo,
para ganar la admiración del anonimato,
el mismo que me abucheará algún día
a oscuras.
Muy posiblemente
pasado mañana,
o qué se yo,
compraré un Televisor que no necesito
y gastaré mi dinero como un cáncer
solo para sentirme mejor.
Soñaré con jugar bien tenis
y de nuevo a las frustraciones,
para estallar como volcán
para terminar
queriendo romper el concreto con los nudillos.
Hasta que un buen día
cumpla cada una de las promesas hechas,
como aquella que hice:
"no golpear nunca más el pavimento con los puños"
Eso es un collage
Su background se ve como una cortina de nalgas en un principio.... y luego se convierten en libros. Pero al dejar de centrar la mirada en ellos y volver al texto, se vuelven nalgas otra vez.
ResponderEliminarAdrian
Los balasos mentales son el vicio de los adultos imperfectos.
ResponderEliminarHay un par de cosas que vi tan necesariamente vitales y tan remotamente posibles... También me acordó que el monopolio siempre me supo a cacho.
No sé si deba hacerlo, pero al diáblo con lo que se debe o no hacer, a mi puntualmente me gustaría saber más de quién es usted.
ResponderEliminarSigo siendo el mismo anónimo que igual me parece desde el comienzo es evidente que no se trata de ningún anonimato.