"Al otro, a Borges, es a quien le
ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya
mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de
Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de
profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de
arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor
del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias,
pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería
exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo
vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me
justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas
válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno
ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la
tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente,
y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco
voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y
magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su
ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de
quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco
menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de
una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las
mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero
esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi
vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los
dos escribe esta página."
jueves, 18 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
Lista de encargos
Soundtrack
Sus ojos grandes, como dos hoyos negros que tragan la luz,
Y los pelos sueltos que fueron a parar en la cojinería de mi carro
Como ponía la mano en forma de coquita para tomar agua de la llave
La manchita de la espalda
Cómo sabía picar los dos ojos
Y su piel siempre lisa
Le decía que ella estaba hecha del mismo material de las nubes
Algodón de azucar
Oir cómo se aprendía una canción en minutos
Y la voz desafinada
Igual a la mía
Los únicos lunares que toleraba eran los suyos
moría por verlos
Diminutos, escasos.
Y las caras que hacía al comer
Y la cara que ponía cuando le daba el sol
Sólo sabe ser fotogénica
Un huequito entre los dientes
Dos dientes blancos de conejo
Enormes los desgraciados,
los amo,
a ella
y a su terquedad por las cosas sin importancia:
-Que por aquí
-Que por allá mejor
-Que arriba cuando yo abajo
-Que abajo cuando yo arriba
¿Quién me va a llevar ahora la contraria?
Si no va a ser ella,
que no sea nadie más en este planeta
Cuando comía poco
Cuando se atragantaba conmigo al lado
Mi cómplice para atacar la nevera
y para hablar mal de las señoras
para reirnos de todo
yo más que ella
por que con su sonrisa va a conquistar el mundo
no abusa de ella
Por eso verla reir es una bendición
Y verla irse es tan amargo
Sólo oigo que un año pasa rápido
y nos dijimos adios hace minutos
rápido se descose el alma
esto es una eternidad
sin sus ojos grandes, como hoyos negros
sin los pelos sueltos que van a parar en la cojinería de mi carro
sin siquiera la esperanza
Qué bueno que es ser pesimista por elección
pero que horrible es serlo por falta de alternativas...
....me queda la voz, las ganas qué.
Sus ojos grandes, como dos hoyos negros que tragan la luz,
Y los pelos sueltos que fueron a parar en la cojinería de mi carro
Como ponía la mano en forma de coquita para tomar agua de la llave
La manchita de la espalda
Cómo sabía picar los dos ojos
Y su piel siempre lisa
Le decía que ella estaba hecha del mismo material de las nubes
Algodón de azucar
Oir cómo se aprendía una canción en minutos
Y la voz desafinada
Igual a la mía
Los únicos lunares que toleraba eran los suyos
moría por verlos
Diminutos, escasos.
Y las caras que hacía al comer
Y la cara que ponía cuando le daba el sol
Sólo sabe ser fotogénica
Un huequito entre los dientes
Dos dientes blancos de conejo
Enormes los desgraciados,
los amo,
a ella
y a su terquedad por las cosas sin importancia:
-Que por aquí
-Que por allá mejor
-Que arriba cuando yo abajo
-Que abajo cuando yo arriba
¿Quién me va a llevar ahora la contraria?
Si no va a ser ella,
que no sea nadie más en este planeta
Cuando comía poco
Cuando se atragantaba conmigo al lado
Mi cómplice para atacar la nevera
y para hablar mal de las señoras
para reirnos de todo
yo más que ella
por que con su sonrisa va a conquistar el mundo
no abusa de ella
Por eso verla reir es una bendición
Y verla irse es tan amargo
Sólo oigo que un año pasa rápido
y nos dijimos adios hace minutos
rápido se descose el alma
esto es una eternidad
sin sus ojos grandes, como hoyos negros
sin los pelos sueltos que van a parar en la cojinería de mi carro
sin siquiera la esperanza
Qué bueno que es ser pesimista por elección
pero que horrible es serlo por falta de alternativas...
....me queda la voz, las ganas qué.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Los escépticos
A mediados
de la década de los 70, la etnia de los Tamiles, originaria de Sri Lanka, se
constituyó en un grupo armado insurgente y separatista denominado "Los
Tigres de Liberación Eelam Tamil" que buscó el establecimiento de un Estado
Tamil independiente de Sri Lanka. La guerra civil de liberación entre el
ejército y el grupo insurgente duró más de 4 décadas, dejando como saldo la
muerte de más de 100.000 ciudadanos incluyendo combatientes de ambos bandos, y
particularmente la población civil que falleció en medio de la ejecución de los
métodos utilizados por el grupo armado: Inmolación, carros bomba, actos
terroristas en masa. El gobierno de Sri Lanka también fue denunciado por los
Tigres Tamiles y por algunas ONG's por ejecutar actos de terrorismo de Estado,
desaparición forzada y actos de tortura.
Desde
entonces, han fracasado 4 intentos de negociación entre las partes
combatientes, hasta que en 2001 un acuerdo bilateral de cese al fuego llevó a
los representantes a una mesa de negociación en la que se firmó un acuerdo
parcial de paz que sólo duró hasta enero del 2008 cuando el gobierno de Sri
Lanka anunció su retiro del cese de hostilidades. Para el año 2009 después de
múltiples incursiones militares, los Tigres de Tamil admitieron su derrota
militar, en lo que se conoce como el primer y único caso en la era moderna, en
que una nación logra 'erradicar' el terrorismo en su propio suelo a través de
las armas. Hoy, los brotes de violencia no cesan, y van en aumento.
Hoy,
Colombia se enfrenta a una nueva posibilidad de explorar un acuerdo de paz
negociado con las FARC y llama la atención que en contraste con la unanimidad
con la que la comunidad internacional se ha manifestado positivamente frente a
las negociaciones, sectores de la población y del gobierno saliente muestren su
franca oposición con la posibilidad de que el conflicto armado interno cese a
través del diálogo.
Pero de
este último grupo de pesimistas, a mi juicio existen dos subtipos de
escépticos: unos, que nacieron en medio del conflicto y que por elemental
desconfianza alimentada por el pasado, ven que la voluntad de la guerrilla en
verdad persigue una vitrina internacional para el reconocimiento político, y
que actúa cínicamente desconociendo su responsabilidad histórica. Hay otros
escépticos, que por vanidad y narcisismo, de consolidarse un acuerdo de paz, no
podrán reclamar derechos de autor sobre el fin del conflicto.
La
verdad es que el argumento central de los escépticos de la paz es supremamente
facilista. Afirmar que "la paz no se negocia con criminales, terroristas o
secuestradores" casi que tira por la borda la posibilidad de negociar un
acuerdo de paz con cualquier grupo armado insurgente. La humanidad, por
desgracia aún no conoce conflictos ni procesos de paz entre almas bondadosas,
caritativas y llenas de piedad que empuñan un fusil.
Por eso
es que la complejidad de nuestro conflicto armado trasciende más allá de la
versión simplista con la que muchos comulgan sin digestión ni análisis. Nuestra
guerra, la que viene madurando desde hace casi 60 años no es una novela de
policías y ladrones ni de buenos y malos. Las generaciones que hoy tenemos la
oportunidad histórica de asistir y opinar sobre la salida negociada, tenemos
como mínimo, la obligación de revisar conceptos, ser autocríticos y asimilar
que la criminalidad del actuar de la guerrilla -en ningún caso justificable-
como mínimo, tiene origen en la desigualdad social que de antaño le es
señalable a la indiferencia social de los gobiernos, el sector privado y
nosotros, los auto proclamados "ciudadanos de bien".
La
sociedad colombiana, sobre todo la que usa corbata y opina detrás de un
escritorio, no se puede dar el lujo de rechazar por simple inercia y simpatía
ideológica, la posibilidad de construir un acuerdo de paz que le ponga fin al
conflicto interno a través del diálogo. Menos aún, cuando de manera cíclica,
los muertos, las viudas, los huérfanos y los desamparados, los ha puesto la
otra Colombia: la anónima, la remota, la campesina, la solitaria.
Al
parecer tenía razón Shlomo Ben Ami -ex canciller y ex Ministro de Defensa
israelí- al decir que “después de todo, tanto en Colombia como en cualquier
otro rincón del mundo, la guerra une más a los pueblos, mientras que la paz los
divide”
lunes, 6 de agosto de 2012
Ser adulto
Ser adulto es la culminación de un horrible estado dentro del proceso de crecimiento del ser humano al que se accede de forma paulatina en fases progresivas, de modo tal que la llegada a cada una de estas etapas, es más dolorosa y miserable que la anterior.
Así,
a los 18 años se es jurídicamente adulto, lo que abarca entre otras, el acceso
a los casinos y el consumo libre de bebidas alcohólicas, pero detrás, trae
consigo consecuencias horrendas como la imputabilidad penal, la emancipación y
otros castigos terrenales. Es decir, el hombre contemporáneo al ser adulto, no solo
se puede dedicar a beber y a despilfarrar la plata en un frenesí de apuestas,
sino que también debe responder penalmente por sus hechos en una prisión común
y silvestre, y ya que también está en edad legal de independizarse de sus
padres, lo está en la obligación de tener que sudar con el lomo la plata que ha
de dilapidar en las cantinas, prenderías y peñas de apuestas. Si es que le da
por irse de la casa. Las reglas de ser adulto
Semejante
golpe a la inmadurez innata con la que nace y se reproduce el ser humano (por
que reproducirse es el acto de inmadurez por excelencia), es sólo el más tierno
de los porrazos. Luego van y vienen, de manera progresiva, otros cambios
habituales por ser adulto. El consumo de medicamentos, la aparición de canas,
la decoloración de los dientes, leer a Paulo Coelho, la intolerancia a la
lactosa, la acidez estomacal… todos por ser adulto
Al fin y al cabo, todos son sopetones de alguna forma tolerables. Inconscientemente
se busca en la esposa, la extensión de la figura de la madre, y a los hijos
y a los sobrinos se los malcriará como habría gustado ser malcriado, cosa que ya no se
puede por ostentar la condición de adulto. Y ya que madurar no es una opción,
sino una condena, con la adultez viene la mesura de ese hombre mundano, que
adquiere bienes y servicios, paga sus cuentas, aspira a tener un carro y ya
piensa en el nombre de sus hijos varones. La cosa es llevadera…
…hasta
que llega la DIAN y te cobra impuesto de renta.
Ese
día, marca un antes y un después del hombre contemporáneo. Ese día, se abre la
temporada hacia la intolerancia a los bebés, la alopecia y uno se convierte en un
ser repulsivo y cascarrabias. Ese día que la DIAN te cobra el impuesto de
renta, ese día ver las noticias sobre corrupción equivalen a un examen de próstata,
por que ahí sí, es la plata de uno, por la que uno se ha sabido quebrar el
culo, como adulto, la que el hampa se está pasando por la baranda.
La
parte perversa es que la DIAN interpreta el papel de Robin Hood hecho
institución, recoge la riqueza para redistribuirla entre todos con la
diferencia de que este remake hace parte de un engranaje institucional donde
todo sale mal: las calles se hunden y los edificios aledaños se inclinan; la
salud es una aspiración y las pensiones son una utopía; hay nueva troncal de
Transmilenio por la avenida el dorado, pero no llega hasta el aeropuerto sino
que la estación quedó 1km atrás. Y así…
El
próximo 30 de septiembre tendré que pagar sin excusa, el 10% de lo que tengo
ahorrado en mi cuenta de ahorros, por que soy adulto. Mientras junto la plata,
pienso en qué pude haber hecho con ella, ahora que se gastará subsidiando la
gasolina de algún Congresista, o en el próximo desfalco pensional. Pero como
soy adulto, y sé que no tengo alternativa, también tendré que trabajar más para
compensar el costo de ser ciudadano, únicamente con la siguiente
duda: si trabajo más, para ganar más, para pagar más, por ganar más. ¿Para qué
ganar más?
Ya
que hablaba del impuesto a la renta, ser adulto no es rentable.
ble recoge la riqueza para redistribuirla
entre todos, con la diferencia que nuestro Robin Hood, si bien es verde, es un
intang
lunes, 16 de julio de 2012
Carta de instrucciones
Ahora
que sé que te vas
aprendí
a disfrutar la rutina
Te
la llevas.
La
santa devoción por la repetición
de
poder ver tus ojos grandes y tus pestañas largas.
Maravillado.
Idiotizado.
Como
si nunca los hubiera visto antes
de lunes
a lunes,
porque
no puedo dejar fijarme en cómo parpadeas,
y no
me quedan recuerdos de cómo lo haces.
No
basta el millón de veces que te he mirado.
Tengo
que volver a repetirlo
de
lunes a lunes.
Por
que mi placer es verte hacer cualquier cosa.
Mi
bendito placer.
Y
ahora que sé que te vas
tendré
que aprender a disfrutar la rutina antes de que te montes en un avión
la
nuestra,
la construída,
la
que aprendí a disfrutar.
Y te
vas,
sin
que nadie me certifique si es un ‘para siempre’
o si
es un ‘hasta pronto’,
sin
garantías
ni
cheques en blanco.
En
blanco solo me queda la mente.
Vacía
de
solo pensar que te vas
por
que ahora que sé que te vas
solo
queda esperar.
Reloj
y calendario en mano
Y un
manojo de nervios
entre
los dientes apretados.
Aterrorizado.
Y
detesto las sorpresas
Y esta
maldita sorpresa
de no
saber cómo irá a ser cuando te vayas.
Mi
cordura al azar
y jugar
al plan de no tener un plan.
Para
perder mis lunes contigo.
Mi
santa devoción por la rutina de ocupar el mismo espacio en el universo contigo
e
intercambiar los lados de la cama,
un día a la izquierda,
otro a la derecha
por que es mi lado
así sea tu cama.
Inventar
apodos cursis
porque
solo así mi vida tiene sentido
si
no es contándote los lunares
lo
más diminutos
no
creo tener otra idea
de
qué es la vida
Sino
es así. Contigo.
viernes, 22 de junio de 2012
El buen sastre
A mi juicio, buena parte de los problemas del Estado colombiano tienen origen en la debilidad de sus instituciones, incluyendo la cabeza de las Ramas del Poder Público. Y si alguna de estas es francamente débil y volátil, esa es la Legislativa. Su origen: El marcado Presidencialismo con que se mira a sí misma la democracia nacional. En nuestro país, la democracia, los votantes, los formados, los ignorantes, todos hacen un proceso lógico de asociación errado: ejercer la democracia significa votar por el Presidente o por el Alcalde. Nada más.
Ahí nace la falta de seriedad con que nuestra sociedad toma los comicios para la elección de aquellos que en adelante crearán las leyes. Entre miles de candidatos y la contaminación visual que acompaña las elecciones, es inevitable no caer en la desinformación y por eso somos una democracia inmadura, merced de los pitos y panderetas, del tamal y las hayacas e incapaz de seleccionar programas y proyectos partidistas.
De la ignorancia con que los ciudadanos asumimos la tarea democrática más trascendente, es que se engendran nuestros peores demonios. De ahí que solo resulten electos un puñado de excepciones. Quedan en la otra parte del colchón los que no se someten al examen de alcoholemia, los que manejan por la calzada de transmilenio, y otros caraduras que legislan como un buen sastre: a su medida.
La principal deformación del poder legislativo deviene de ahí, de cuando se legisla en propio interés y no para el bien colectivo. Tan simple pero tan complejo. Justamente la reciente reforma a la justicia que aprobó el Congreso tiene un peso adicional que la hace más indignante de lo que podía ser, pues no solo se legisló en favor propio reduciendo los escenarios de responsabilidad política, penal y disciplinaria de los Congresistas; o disminuyendo las sanciones derivadas de los actos ilegales con que se podía presumir que iban a actuar. La reforma también viene con regalos para todos, como cuando estalla una piñata. Y todos contentos, por que al parecer todos tienen un precio y el Congreso lo ha pagado:
Ha pagado a las Altas Cortes, que no hace poco dieron la batalla de investigar y sancionar a los congresistas que en pactos políticos secretos se comprometieron a legislar a favor de paramilitares a cambio de votos producto de la intimidación del electorado, y hoy están amordazadas con un bozal representado en la extensión de sus periodos, de 8 a 12 años, incluso aplicable a los Magistrados actuales.
Al Gobierno, pasándole la reforma, pues a fin de cuentas fue el Gobierno el gestor de este circo hecho reforma, con los pros y también con los contras. Todo por la maniática obsesión del Presidente Santos de quedar bien con todos, al mejor estilo Cumbre de las Américas, donde se comprobó que por más que se busque la unanimidad salomónica no se puede dar gusto a los cuatro puntos cardinales. Hoy volvió a intentarlo, y ha vuelto a fallar.
Y como bonus track, el Presidente Santos en una improvisada alocución salió a desautorizar la reforma, inventando soluciones jurídicas bastante inciertas para dar marcha atrás al proyecto que fusilaba el sistema de contrapesos, y haciéndole creer a la ciudadanía que en 11 horas un pliego de buenas intenciones para descongestionar la justicia, se volvió un pacto de gabelas permisivas a puerta cerrada, debajo de las faldas de los conciliadores de las Cámaras y a escondidas del Gobierno. No lo creo
Lo que más detesto, es que a fin de cuentas Álvaro Uribe Velez terminará por tener la razón a la hora de criticar los métodos santistas y ahí solo queda suspirar.
martes, 24 de abril de 2012
Aniversario
Hoy, hace un año murió mi papá.
Justo hoy escogí intentar ser el consejero de alguien que perdió a su hermana. Escogí el peor día para intentar hacerlo.
La torpeza con que hablaba era gigante, del mismo tamaño que el fastidio que sentía por mí mismo, por ser torpe con las palabras, por no poder hacer sentir mejor a nadie.
Y pensar que me defiendo con las palabras,
Pero ni se qué escribir,
Lo extraño tanto que,
ni se qué escribir
Justo hoy escogí intentar ser el consejero de alguien que perdió a su hermana. Escogí el peor día para intentar hacerlo.
La torpeza con que hablaba era gigante, del mismo tamaño que el fastidio que sentía por mí mismo, por ser torpe con las palabras, por no poder hacer sentir mejor a nadie.
Y pensar que me defiendo con las palabras,
Pero ni se qué escribir,
Lo extraño tanto que,
ni se qué escribir
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