Advierto una cosa: no me gusta España. No me gustan los españoles; no me gusta su música, ni el rock, ni el pop, ni las nuevas promesas, ni las viejas glorias. Es que no me gusta su música, ni Julio Iglesias, ni Enrique, ni ninguno de sus 104 hijos. Me gustó Melendi, pero ya no me gusta. Joaquín Sabina está por encima del bien y el mal, tan encima, que sus devotos no lo deben catalogar como español. No me gusta como hablan, no me gusta su acento, no me gustan las palabras que sólo los españoles utilizan; no me gusta que digan "enhorabuena" ¿qué clase de mierda es esa?. Tampoco me gustan sus verbos, ni cómo los conjugan, ni como los pronuncian. No me gusta que digan "aúpa" ni me gusta que digan coche. No me gusta su aerolínea, ni Iberia ni ninguna otra de bajo costo, todas están hechas del mismo aserrín. No me gustan sus políticas, ni me gusta ver la TVE. No me gusta que sea un país-rompecabezas roto y dividido en comunidades autónomas cada una con un idioma incomprensible, distinto al español, al español del que se jactan haber creado y unificado con su virreinato y su colonización mediocre. No me gustan sus juventudes, laxas, proliferándose y teniendo hijos como conejos mientras duermen la siesta, por que eso es lo que mejor saben hacer: la siesta. Cuando el resto del universo está trabajando. ¿Ya dije que no me gusta su colonización? pues no me gusta!, ni me gusta la colonización de los capitales emergentes con sus bancos cretinos con políticas irresponsables, ni me gusta la de hace 580 años en la que se dedicó desgarrar carnalmente a tanto indígena y a cristianizar al nuevo mundo. No me gusta que hagan siesta; no me gustan sus turrones, ni los de alicante ni los de ningún rincón de España. No me gustan los colores de su bandera, no soporto su liga de fútbol. Es un bostezo. No me aguanto su periodismo deportivo -Toda salvedad para el señor Rubén Uría- engendrado en Marca y parido en As. La cadena ser, el grupo Prisa, cualquiera sirve para ejemplificar a ese abominable basilisco de 7 cabezas y 8 brazos. No me gusta su suerte, la suerte que tienen de estar en el mejor barrio del planeta tierra, al rededor de vecinos ricos. No me gusta Zara. No me gusta su ropa super ajustada para que el individuo quede empacado al vacío dentro de una prenda cuya duración se mide en horas y no en posturas. No me gusta Joan Miró. Cretino con suerte pero sin ninguna sustancia. Como se atreven a llamarlo pintor. No me gusta el jamón serrano, cada vez me gusta más el prosciutto San Danielle. No me gusta la paella. No me gusta el Real Madrid, me gusta el Barcelona, pero sólo por que es tan Catalán, que no es español. No me gustan sus políticos, no me gusta el gordo pedazo de mierda que un día me acusó en un teatro. No me gusta que todas las películas que pasan en España sean dobladas y no tengan subtítulos. No me gusta que todo les suene con acento nasal, como si el lenguaje estuviera lleno de zetas. Me gustaba el Atlético de Madrid hasta que viví en persona la hinchada de mierda que se faja un equipo de mierda. Tan exigentes, como si hubieran sido un equipo de fútbol importante alguna vez.
Hay muchas excepciones, Rubén Uría, la comida vasca y la gallega, Joaquín Sabina, Alma y Noelia. Los más viejos, el señor Ventura que me llevó al aeropuerto y su buen humor, algunas calles, el mobiliario urbano de Madrid. Barcelona, todo Barcelona y San Sebastían. Me moría de risa viendo un programa que se llamaba "El Grand Prix del Verano".
Son muchas cosas que me gustan de los españoles, pero esta es una diatriba: un escrito generalmente injurioso, y soy consciente, injusto.
Son muchas cosas que me gustan de los españoles, pero esta es una diatriba: un escrito generalmente injurioso, y soy consciente, injusto.