martes, 14 de febrero de 2012

Atrápame si puedes

Da la coincidencia que el día de ayer, Fernando Ávila, tal vez la mayor autoridad colombiana en el correcto uso del idioma español, hubiera aclarado algunas dudas en su tradicional columna del diario "Ámbito Jurídico" sobre la expresión Tegua.

El mismo día en que se publicó la columna del Profesor Ávila, el diario El Tiempo informaba sobre la destitución del señor Camilo Herrera, psiquiatra desde hace 20 años, del Instituto Nacional de Medicina Legal, ya que justamente se había comprobado en una investigación interna que el señor Herrera no ostentaba el título de psiquiatra forense. Tampoco el de psiquiatra; menos aún el de médico. No se ha podido establecer si al menos es bachiller. En últimas, Camilo Herrera es el fiel ejemplo de lo que Fernando Ávila pretendía aclarar sobre lo que viene siendo un tegua, es decir, un "médico sin estudios".

Lo cierto es que la particular infiltración del "doctor" Herrera en Medicina Legal, va más allá de lo cantinflesco que resulta el asunto. Este caso y el de otros fulleros mentirosos que gozaron el honor de ser funcionarios públicos como el médium que figuraba en la nómina de la Fiscalía, o de ser contratistas del estado como el chamán de ineficientes poderes para evitar aguaceros, retrata la tragedia con que funciona la administración pública del país.

Tragedia de proporciones desproporcionadas, si se piensa en la cantidad de casos, publicitados unos y anónimos otros, en los que el Estado atribuyó a este hechicero-pseudogaleno la gigante responsabilidad de dictaminar el estado psiquiátrico de miles de procesados cuya responsabilidad o irresponsabilidad penal se determinó sobre la base de sus "conceptos médicos". ¿Cuántos falsos positivos no habrá encarcelados por dictámenes de hule emitidos por Herrera? ¿Cuántos forajidos no andarán silbando y delinquiendo por las calles, gozando de la libertad que recomendaba Herrera?

Nada raro tendría que en el país en donde el fútbol se baila, los chamanes licitan para contratar con el estado, y los espiritistas cobran cheques de nómina, el "doctor" Camilo Herrera haga lo mismo que Frank Abagnale Jr., cuya historia inspiró la película "Atrápame si puedes", y termine dirigiendo una Agencia Nacional experta en consultoría de fraudes.